¿Marcará finalmente el 2.010 el comienzo de la recuperación inmobiliaria?

Durante el año 2.008 la frase que más se escuchaba en la sociedad de la mayoría de los países era que parecía que “el miedo se está apoderando de nosotros”. En el transcurso del año siguiente, el 2.009, pasó a ser “todo se está complicando”.

La crisis económica global estaba trastocando de tal forma la forma de vivir de la gente que una psicosis colectiva había ganado las calles, haciendo las cosas más difíciles más allá de los verdaderos y preocupantes alcances de la crisis.

Todos los años la mundialmente conocida PricewaterhouseCoopers (PwC) elabora un informe globalizado sobre las tendencias que muestra el mercado inmobiliario.

Y este informe presenta entre sus particularidades que comienza siempre con una frase que se muestra al comienzo del mismo a manera de resumen de la situación que a continuación se detallará.

Este año 2.010 la frase es “hemos tocado fondo”.

Todo parecería indicar que el mercado inmobiliario se ha depreciado todo cuanto podía hacerlo por efectos de la crisis. Y a partir de esa situación límite la recuperación es una de las salidas posibles.

Comenzaron a concederse más créditos, hay más operaciones de compraventa de viviendas y los inversores, que lentamente van reapareciendo en el espectro financiero de los países sumidos en la crisis, empezaron nuevamente a posar sus miradas en el “negocio de los ladrillos”.

Todo el mercado ya hizo su ajuste de precios, los que ahora se pueden considerar en franco tren de estabilización, por lo que la suma de estos factores hará que se vean signos concretos de mejoría, aunque ésta será a través de un proceso de recuperación muy lento y a largo plazo.

Guillermo Massó, quien es socio de construcción e inmobiliaria de PwC, está seguro de que los pasos a seguir van a ser exactamente éstos.

En el caso particular de España, se espera que la recuperación sea todavía más lenta que en el resto de la Eurozona.

El sector inmobiliario está “trabado” por la falta real de financiación y por la imperiosa necesidad de deshacerse del abultadísimo stock de viviendas sin vender, las que según las últimas estimaciones rondan el millón de unidades.

No duda Massó en asegurar que el proceso será tal cual se lo espera, pero que en el caso de España todo este proceso puede insumir al menos entre tres y cuatro años.

En toda Europa, incluyendo la Eurozona y el Reino Unido, la deuda inmobiliaria asciende según estimaciones a un billón de euros.

De esta monumental cifra, España es responsable de casi un tercio de la misma, ya que el Banco de España cuantificó hace poco la deuda de las empresas del ladrillo en 320.000 millones de euros.

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