El G-20 comienza sus reuniones en el Reino Unido para acordar medidas contra la crisis

Este sábado se iniciaron las reuniones de los ministros de economía de los países que conforman el G-20.

Estos encuentros servirán para darle forma a la agenda de la posterior reunión de los jefes de Estado de esos países, que tendrá lugar en Londres a partir del próximo 2 de abril. Al cónclave de este sábado asisten también los presidentes de los Bancos nacionales de los países que pertenecen al grupo.

Al inaugurar la reunión, el ministro de economía británico, Alistair Darling, enfatizó en un breve discurso que tanto él como sus pares deberán trabajar a conciencia para coordinar sus esfuerzos en vías de encontrar soluciones lo más rápidamente posible de cara a la actual crisis económica, poniendo énfasis en que lo que se decida deberá ser evaluado muy cuidadosamente, ya que afectará «no sólo a los países que intervengan en la reunión, sino al mundo entero».

La reunión necesita aunar posiciones entre los países participantes, a fin de lograr una posición consensuada entre ellos para la reunión de los presidentes a principios de abril.

Los ministros de economía tienen muy claro que la tarea a desarrollar no será fácil, puesto que la posición de los países en cuanto a las medidas necesarias para enfrentar la crisis no parece coincidir en muchos aspectos.

Parece haber dos grupos bien definidos: por un lado Estados Unidos e Inglaterra, que intentan encontrar la solución desde el punto de vista fiscal, estableciendo un estímulo que logre aumentar la inversión pública y posiblemente también la demanda. En el otro grupo se encuentra el bloque europeo, quien parece no estar dispuesto a comprometer todavía más sus maltratadas finanzas y se niega categóricamente a un mayor endeudamiento.

El anfitrión Alistair Darling, no deja de repetir que, a pesar de las dificultades para ponerse de acuerdo surgidas en los últimos días, hay entre los países miembros del G-20 una decisión insoslayable para alcanzar un acuerdo que sirva para ayudar «a las personas, los negocios y las economías» y les permita comenzar a salir de tan delicada crisis.

Lo concreto es que a pesar de las diferencias, los miembros del G-20 parecen estar más inclinados por las medidas que quiere poner en práctica la fracción anglosajona del mismo, como estabilizar el sector bancario, cambiar la regulación del sistema financiero haciéndolo más riguroso, y reformar con urgencia los organismos multilaterales.

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