Luego del rescate del sistema bancario por la crisis, Estados Unidos prepara una fuerte reforma financiera

El Gobierno presidido por Barack Obama anunció hace muy pocos días que llevará a cabo una serie de reformas financieras muy importantes para evitar tener que volver a salir al rescate de instituciones demasiado «grandes e importantes» como para que presenten quiebra.

Las autoridades norteamericanas aseguraron que todos los detalles de las medidas que se tomarán serán dadas a conocer en estos días, antes de la cumbre del G-20 del 2 de abril próximo en Inglaterra.

El Secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, admitió en conferencia de prensa ante los principales medios periodísticos del mundo que se debe modernizar un marco legal que mostró varios puntos débiles en ocasión del comienzo de esta crisis que luego se transformó en mundial, y que se está trabajando en ello a gran velocidad.

El propósito de Geithner es conseguir armar una «red legal» que impida que vuelvan a suceder catástrofes financieras como la de AIG, que en cierta forma fue la detonante de esta situación que había comenzado con las hipotecas subprime en los Estados Unidos.

AIG tomó en su momento riesgos desmesurados al emitir contratos de seguros por varios billones de dólares sobre productos financieros muy intrincados y sofisticados, que al no resultar tal cual estaba previsto provocó la debacle del gigante asegurador mundial, e hizo que las finanzas públicas de los Estados Unidos tuvieran que salir en su ayuda con más de 170.000 millones de dólares.
El presidente Obama aseguró que de haber permitido la quiebra de AIG o de otros «monstruos» de las finanzas mundiales, como por ejemplo el Citigroup, se hubiera producido un efecto de quiebras en cadena mucho más devastador que el actual.

Es por eso que el Gobierno quiere modificar en profundidad los marcos legales para estas situaciones, logrando para la administración Obama nuevos poderes parecidos a los de un «juez de quiebras», que pueda actuar en forma rápida y practicar, de ser necesario, cirugía mayor en las compañías en peligro.

Se intenta crear un nuevo organismo regulador, pero no llegan a un acuerdo acerca de quién debe controlarlo, si el Banco Central Estadounidense (FED) o la Agencia de Garantías de Depósitos Bancarios (FDIC).

A pocos días de la cumbre de Londres, el gigante norteamericano, en buena parte responsable de esta situación, no logra ponerse de acuerdo en temas financieros internos.

Y eso es muy grave.

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