El gobierno de Italia está dispuesto a ayudar a África en medio de esta crisis global

Hace pocos días, un alto funcionario del Gobierno que preside Silvio Berlusconi dijo que Italia ve con buenos ojos poder ayudar a los países africanos, aún encontrándose en el medio de esta terrible crisis económica global.

Esta inesperada declaración para los tiempos que corren, fue hecha por el Viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Vincenzo Scotti, tras una reunión que duró dos días y en la que se trataron diversos temas, entre ellos el financiamiento de la infraestructura africana, en especial durante esta gran crisis.

El Viceministro afirmó que su país propondrá en la cumbre del G-8 de este año, que se llevará a cabo en la isla de Cerdeña, que se pongan rápidamente en marcha mecanismos financieros que disminuyan el riesgo para así fomentar el financiamiento de los grupos privados en territorio africano.

La mayoría de los grandes proyectos de infraestructura, sobre todo en países donde casi todo está por hacerse, necesitan una fuerte inversión de capitales, los que debido a esta gran crisis no pueden provenir en su totalidad de los Estados.

De allí la necesidad de pautar reglas más claras y sobre todo seguras, para que los capitales privados comiencen nuevamente a invertir en los proyectos de mayor envergadura, los que a su vez son los que mayor empleo garantizan en estos tiempos difíciles, con altos porcentajes de parados en casi todos los países.

Estimó Scotti que los países africanos necesitan al menos 20 millones de euros para que su infraestructura comience a recuperarse de esta crisis, y de esos 20 millones, 8 millones todavía hay que conseguirlos, según datos del Consorcio de infraestructura para África (CIA).

Los integrantes de este consorcio coincidieron en manifestar que no se puede subestimar el impacto de la crisis en la inyección de capitales para el avance de la infraestructura en el continente africano.

Es por eso que la ayuda, aunque sea en menor medida debe continuar llegando a los países africanos, de forma tal que para cuando termine esta crisis no se encuentren en una situación prácticamente imposible de remontar.

El gobierno italiano está decidido, por supuesto además de ocuparse de sus propios problemas económicos y financieros, en asegurar que la ayuda a los países africanos no desaparezca en esta época de crisis, porque sabe que después será mucho más dificultoso el camino a recorrer para salir de esa nueva situación de ayuda global hacia esas naciones.

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