Efectos de la crisis global en los salarios españoles y de la Eurozona

Corren tiempos de crisis. De eso no hay ninguna duda.

Según las últimas mediciones de Eurostat, que es la agencia oficial de estadísticas de la Unión Europea, los salarios están sufriendo los embates de la crisis global.

De todos los países que conforman la Eurozona, España es el país donde durante el año 2.008 se produjo la mayor caída del salario en función de la cantidad de horas trabajadas.

En toda la zona regida por el euro, la hora de trabajo aumentó un 3,9% frente al 3,3% que creció el índice de precios de consumo. En España, en cambio, esa hora disminuyó su valor en un 3,1%.

O sea que en territorio español se produjo una caída del poder adquisitivo del 1%, mientras que en el resto de la Eurozona la recuperación del salario en términos reales fue de un 0,6%.

El caso español no es el único, pero sí el más importante dentro de las llamadas naciones importantes.

Sólo en Malta el salario de los trabajadores tuvo un peor comportamiento. De las 16 naciones que forman la Eurozona, en 11 de ellas los salarios tuvieron una subida del poder adquisitivo.

En las 5 restantes, los salarios reales cayeron en su poder adquisitivo.

Estas naciones fueron, además de España y Malta, Francia, Irlanda y Bélgica, aunque en menor medida que en los dos primeros.

El caso más destacado es el de Alemania, un país muy industrializado, donde el desempleo no está causando todavía problemas muy serios, y donde los salarios reales crecieron casi un 2% por encima de la inflación en términos reales.

Esto explica por qué, aún en épocas de crisis global, los costes laborales germanos sean sistemáticamente menores a los españoles.

Debido a esto Alemania, a pesar del aumento de poder adquisitivo de sus trabajadores, puede mantener intacta su capacidad de competir con respecto a sus socios europeos, por su gran capacidad de producción.

El número de parados en Alemania es sensiblemente menor que en el resto de la Eurozona, pues a pesar de estar soportando la crisis al igual que sus socios, su nivel productivo es tal que el empleo no disminuyó en la misma proporción que en el resto de la Eurozona.

En definitiva, los problemas salariales están íntimamente ligados al tema de los empleos y los parados, que a su vez dependen de la productividad e industrialización de los países que forman la Unión Europea.

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