La recesión de la Eurozona en subida por la crisis global

Durante el último trimestre del 2.008 el PBI de la zona Euro se contrajo un 0,6%, y los despidos y el número de parados se incrementaron por la casi paralización de la producción.

La inflación cayó y se ubicó en alrededor del 1,6% anual, y el euro también se desvalorizó con respecto a otras monedas fuertes.

Aunque el sector público hace esfuerzos por mantener las fuentes de empleo, el sector privado de toda la Eurozona se contrajo de manera muy significativa hacia diciembre de 2.008 y casi todas las empresas disminuyeron su plantel estable y el número de contratados, en un esfuerzo por frenar de alguna forma las grandes pérdidas que se acumulan desde el inicio de la gran crisis global.

Lo concreto es que cada nueva estimación que hacen los expertos sobre la probable fecha en que se produzca el ansiado punto de inflexión en la caída de los índices económicos, ésta se aleja al menos un par de meses más.

Las expectativas inflacionarias se evaporan, las empresas no pueden revertir el saldo de sus balances y el Banco Central Europeo probablemente reduzca sus tasas de interés a mínimos récord nunca vistos hasta ahora.

Howard Archer, el economista en jefe del IHS Global Insight afirmó que «aumenta constantemente la presión sobre BCE para que relaje la política monetaria en forma aún más significativa de lo realizado hasta ahora, única forma para muchos de poder comenzar lentamente una recuperación de los mercados».

La nueva caída del PBI a finales del año pasado también preocupa a las autoridades de la Eurozona, y mucho.

En España e Italia hubo algunas señales evidentes y alentadoras de que se está tocando fondo, con lo cual sólo podría esperarse el comienzo de una paulatina recuperación, pero sin embargo la caída cobró un nuevo e inesperado impulso en Alemania y Francia, lo que demuestra que la situación no es homogénea y por lo tanto mucho más difícil de enfrentar.

El recorte de empleos en la mayoría de los países de la Eurozona es mayor al que se había calculado inicialmente, y la caída del índice de servicios y manufacturas también se mantiene, los primeros en menor medida que las segundas.

Los mercados europeos se preparan para la mala noticia de resultados muy parecidos en los Estados Unidos, con lo cual la situación global no mostraría signos de evidente aunque leve recuperación, y retrasaría quizá varios meses más el fin de la debacle y el inicio de una lenta y trabajosa recuperación en buena parte del mundo.

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