Se agudiza la crisis global y la economía de Japón sigue en caída

Japón está inmerso en la recesión más profunda de los últimos 40 años, luego de conocerse los números de la economía japonesa del último trimestre del 2.008.

Los números negativos del gigante asiático integrante del exclusivo G-7 están fuertemente influenciados por una caída sin precedentes de las exportaciones y un brusco descenso de la demanda doméstica, ambos parámetros determinados por la grave crisis económica global que se originó el año pasado en Estados Unidos, otro de los integrantes del G-7.

El gobierno japonés, encabezado por el primer ministro Taro Aso, está preocupado por la marcha de la economía nipona y mundial, y en cierta forma decepcionado por la escasa acción coordinada del G-7 y las preocupaciones que se derivan de los planes de rescate bancario luego de la crisis.

Taro Aso recuerda con preocupación las palabras que hacia fines de febrero expresó el miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, George Provopoulos, quien dijo que «el panorama de la economía global y del área del euro luce de cara al 2.009 realmente ensombrecido y preocupante».

En la última reunión realizada en Roma, los ministros de finanzas del G-7, ante el temor del resurgimiento de algún tipo de proteccionismo similar al de los años’30, se comprometieron a luchar sin tregua contra la recesión, pero las grandes potencias del mundo siguen enfrentando la peor caída de los índices económicos en décadas.

Tanto en Japón como en el resto de los países del G-7 y de la Eurozona en general, la caída de empleos y el aumento del número de parados debidos a la brusca caída de la demanda en casi todos los rubros, sigue manteniendo en vilo a las autoridades, que sólo atinan a poner rápidamente en marcha grandes planes de obras públicas, muchas no imprescindibles y ni siquiera necesarias, para mantener de alguna forma el nivel de empleo en la población y evitar así una recesión todavía mayor y un agravamiento de la situación.

El panorama en las naciones más importantes del continente asiático además de Japón, como por ejemplo Corea, tampoco difiere mucho en cuanto a la situación macroeconómica con el resto de los países industrializados de Europa y América, síntoma evidente de que la crisis es un proceso totalmente globalizado que afecta a las naciones de todas las regiones del mundo.

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