La crisis financiera global probablemente reforzará la economía de Canadá

Canadá, como la mayoría de los países del mundo, debe soportar los efectos de la crisis económica y financiera global que llevó a las grandes potencias mundiales hasta el límite de la recesión.

El sector económico canadiense que fue más afectado por esta crisis es el del comercio, pues depende casi exclusivamente del intercambio con los Estados Unidos, y entonces el problema de la balanza comercial canadiense es serio y a largo plazo.

Pero según el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, su país no es el epicentro de la crisis, y su modelo financiero le ha dado una serie de escudos lo suficientemente fuertes como para resistir la debacle producida por la crisis global.

Los problemas que hoy en día debe afrontar Canadá son más que nada de origen político y no financiero, y el primer ministro se atrevió a decir en alguna declaraciones periodística que es probable que su país salga fortalecido y en mejores condiciones que las existentes antes del comienzo de la crisis.

Gail Becker, la nueva jefa para Canadá y América Latina de Edelman, la firma de relaciones públicas independientes más grande del mundo, explicó en una reciente visita a Buenos Aires que la crisis económica derribó la confianza en los líderes de opinión de los Estados Unidos, aquellos que hasta hace unos meses eran considerados «gurús», y cuyas opiniones y pronósticos se tomaban como parámetros indiscutidos para la marcha de la economía y los negocios a nivel continental y aún mundial.

Dijo por ejemplo que Canadá es un país que siempre se caracterizó por no tener demasiado en cuenta las opiniones y pronósticos de las consultoras más importantes de los Estados Unidos, a pesar de la proximidad y estrecha relación de ambos países.

Y esa independencia de criterios esta vez la jugó a favor, ya que a la vista de los hechos consumados desde mediados del 2.008, parecería ser que nada de lo que los expertos estadounidenses pronosticaron finalmente se cumplió, y lo que sí se cumplió fue literalmente en sentido inverso a lo pronosticado.

El empleo en Canadá descendió algo pero no a niveles de otros países, y el número de parados se mantiene estable, con una pequeña subida que las autoridades creen poder manejar sin necesidad de recurrir a grandes erogaciones del tesoro canadiense.

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