Para los grandes Bancos, la situación de Latinoamérica ante la gran crisis global no es tan dramática

A pesar de que según declaraciones del presidente del Banco Mundial, Bob Zoellick, el pronóstico para la economía global durante el 2.009 es bastante desalentador debido a la gran crisis económica mundial, pues se espera una caída de entre 1 y 2% del PIB global para todo el año, no todo parece ser nefasto para la región latinoamericana.

Aunque el crecimiento económico para este año en toda Sudamérica sea casi nulo, las autoridades de los máximos organismos económicos y financieros del mundo descartan que se produzca una situación de recesión en la región.

Los economistas insisten en afirmar que Latinoamérica está en mejores condiciones de soportar los embates de la crisis que otras regiones del planeta.

Las mediciones hechas a nivel global por el Banco mundial, muestran una situación financiera nunca vista desde los años de la Gran Depresión, ni siquiera durante la segunda guerra mundial, y una caída del comercio internacional a sus valores mínimos en casi 80 años.

Las deducciones y previsiones del Presidente del Banco Mundial coinciden casi en su totalidad con las declaraciones que efectuó hace no mucho tiempo Luis Alberto Moreno, el Presidente del Banco Interamericano de desarrollo (BID), reafirmando la creencia generalizada de que Latinoamérica, de alguna forma, puede sobrellevar la crisis sin tantos sobresaltos como el resto del mundo.

Llama poderosamente la atención que dos de los Bancos más importantes del mundo en materia de desarrollo a nivel gubernamental, como lo son el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, coincidan en sus previsiones para toda la región latinoamericana, cuando la creencia generalizada al momento de comenzar esta gran crisis, era que las economías de la inmensa mayoría de los países latinoamericanos, muy pequeñas y totalmente dependientes en materia de balanza comercial de lo que suceda en los Estados Unidos y la Eurozona, no podrían superar ni siquiera en el mediano plazo los efectos perniciosos de la actual situación.

Pero la realidad, al menos hasta el momento, parece ser otra, y Latinoamérica se encuentra en un mar embravecido navegando a favor del viento como un pequeño y frágil barquillo de papel, pero que quizás pueda soportar la tempestad sin hundirse.

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