Debacle en la explotación forestal por la crisis global

La empresa forestal brasileña Aracruz Celulosa, la primera productora mundial de celulosa blanqueada, decidió suspender inversiones para ampliar su producción en el norte del Estado de Bahía y anunció el despido de casi 180 empleados, como las primeras consecuencias directas del impacto de la crisis financiera global que está castigando las economías de las empresas de la mayoría de los países del mundo.

Por otra parte, y dentro del mismo tipo de explotación industrial, la estadounidense Weyerhaeuser también anunció el cierre de dos importantes aserraderos de la zona centro-oeste del país, con lo cual el número de parados se incrementará en más de 300 personas.
Casi todas las agencias noticiosas, sobre todo en el continente americano, se hacen eco de la delicadísima situación de la industria maderera en territorio americano, muy rico en bosques aptos para la explotación forestal.

Otro sector del planeta rico en grandes bosques, como la península escandinava, tampoco escapa a la grave situación mundial, puesto que a fines del 2.008 dos de los principales productores mundiales de celulosa, la finlandesa UPM y el grupo sueco finlandés Stora Enso, debieron reestructurar sus proyectos, lo que implica el despido durante el 2.009 de más de 3.000 empleados entre ambas empresas.

Pero regresando a la situación en el Brasil, Aracruz Celulosa suspendió al menos por quince meses las inversiones para ampliar las instalaciones de su subsidiaria Veracel, lo que le permitiría casi duplicar la producción de celulosa.

El tema es que, debido a la crisis, las exportaciones brasileñas de toda índole cayeron en un alto porcentaje, y la celulosa para la fabricación de papel no es la excepción, con lo cual no se justifica semejante inversión para producir algo que luego muy difícilmente pueda ubicarse en los retraídos mercados internacionales.

La empresa brasileña recordó que en los últimos meses, desde que comenzó la crisis, debió cancelar buena parte de sus proyectos, en la mayoría de los cuales estaba asociada con la sueca Stora-Enso, otra empresa forestal en problemas como mencionábamos antes.

Ambas compañías coincidieron que suspender inversiones, aún con el lamentable aumento del número de parados, es una decisión conveniente en momentos de total incertidumbre acerca del futuro, como los actuales.

La situación en la industria forestal es sólo un ejemplo de lo que está aconteciendo con la suspensión de inversiones de todo tipo en la mayoría de los rubros de la actividad económica mundial.

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