La crisis global que afecta a la Eurozona y al resto del mundo necesita una respuesta social contundente

Cuando en Febrero pasado el conocido politólogo argelino nacionalizado francés Sami Naïr visitó España, en particular la ciudad de Zaragoza, hizo una serie de declaraciones muy interesantes sobre la crisis global que está padeciendo buena parte del mundo.

Según Naïr, la faz económica de esta crisis viene siendo objeto de estudios por parte de los principales economistas del mundo desde hace ye varios meses, y si bien se barajaron planes para atenuarla en las distintas reuniones cumbres que se realizaron desde entonces, lo concreto es que la magnitud del problema, con algunos altibajos propios de reacciones parciales de los mercados ante hechos puntuales, no decreció en modo significativo y sigue siendo tan preocupante como al principio, en ocasión de las tristemente famosas hipotecas subprime de los Estados Unidos.

Pero Naïr hizo especial referencia al aspecto social de la crisis global, como una consecuencia lógica y lamentablemente inevitable del descalabro económico que hoy por hoy reina en todos lados.

Según su parecer, se constata con este presente el fracaso del neoliberalismo económico, pero resulta que las tendencias de izquierda, políticas y sociales todavía no pudieron implementar una alternativa válida a este grave problema, y poner en práctica acciones coordinadas para hacerle frente desde otra forma de concebir la marcha de la situación actual.

Naïr afirma haber escuchado decenas de veces en estos últimos meses frases tales como » el problema es el sistema…» o » los bancos no se deciden a cambiar el sistema…», y entonces se pregunta si no habrá llegado el momento de dejar de tener en cuenta los famosos planes de rescate para las instituciones financieras en dificultades y optar por nacionalizar la Banca.

No hay otro camino para cambiar el sistema que la movilización social, que resulta fundamental para el impulso de políticas de Estado donde la ausencia de intereses partidistas permita el trabajo mancomunado de los distintos sectores de la sociedad para tratar de superar una crisis que, por ahora, las entidades bancarias y financieras parecen no haber podido lograr.

Más allá de la evidente y necesaria participación del sector empresarial en el problema, sólo la participación directa de las organizaciones de base, según Naïr, podrá defender los puestos de empleo y fiscalizar en cierto modo que los parados sean los menos posibles, y que aquellos que lamentablemente están atravesando por esta situación, y que hoy en día se cuentan por millones, puedan tener posibilidades de una digna reinserción laboral en el menor tiempo posible.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies