La situación actual y el futuro de Australia frente a la crisis global

El Primer Ministro de Australia, Kevin Rudd, calificó la situación que se está viviendo como consecuencia de la crisis económica global como un «completo fracaso del capitalismo extremo», e instó a os gobiernos a rever los métodos de control y ayuda a las entidades financieras a fin de evitar males aún mayores.
A pesar de no estar muy de acuerdo con una ayuda indiscriminada a las instituciones bancarias en problemas, Rudd tuvo que anunciar hacia fines del año pasado una inyección de 10.400 millones de dólares australianos (7250 millones de dólares estadounidenses) para asegurar la liquidez del sistema bancario australiano.
Australia es el sexto país más grande del mundo, y de hecho es el único país que ocupa totalmente la parte continental de un continente (hay islas que no son australianas).
Es decir que su geografía de amplia variedad de climas y topografía, le permite desarrollar actividades de todo tipo que deberían asegurarle el autoabastecimiento económico sin ningún problema.
Pero esta crisis todo lo puso patas para arriba, y los australianos no son ajenos a los graves problemas mundiales en cuanto al equilibrio de las distintas balanzas comerciales.
El principal problema de Australia, al igual que lo que ocurre con muchos países latinoamericanos, es la gran dificultad que están experimentando para colocar sus exportaciones en países que hasta hace no muchos meses eran «clientes habituales» de los productos australianos, como los de la Eurozona y los Estados Unidos, pero que ahora, muchos de ellos al borde de le recesión, debieron disminuir a niveles mínimos sus compras al exterior.
Además, y desde hace ya unos años, Australia es un importante proveedor de la zona Asia-Pacífico, que tampoco está atravesando un buen momento y disminuyó sus transacciones comerciales en un porcentaje importante.
Todo esto está repercutiendo, aunque en menor medida que en otros países al menos por el momento, en la disminución del empleo y el aumento del número de parados entre los australianos, sobre todo en sectores de gran importancia para su economía como la construcción y las industrias manufactureras, como por ejemplo la de la langosta, que hasta mediados del 2.008 era una de las industrias que mayor índice de exportación tenía dentro del espectro económico australiano.
En definitiva, y como todos los países cuyas economías dependen en buena parte de las exportaciones, sin importar cuáles sean éstas en cada caso, Australia no es ajena a esta crisis que está llevando a casi todos los países del mundo a situaciones límites de las cuales podrán salir dependiendo del grado de maniobrabilidad de sus economías y el monto de sus reservas y capacidad de espera en estas condiciones tan adversas.

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