El Presidente Barack Obama muestra un optimismo que parece prematuro

El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dijo en conferencia de prensa que algunos indicadores y actitudes de los mercados le hacen ver una «lucecita de esperanza» al final del túnel por el que atraviesa la economía mundial como consecuencia de la crisis global.

Sin embargo, y a la luz de los hechos de las últimas semanas, hay varios puntos irrefutables que parecen contradecir lo expresado por Obama.

1) Las cosas siguen empeorando. La producción industrial norteamericana alcanzó su nivel más bajo en 10 años, y la industria de la construcción, prácticamente el motor de la reactivación de cualquier situación de crisis, sigue extraordinariamente detenida.

2) La mayor parte de las buenas noticias no parecen demasiado convincentes. En los últimos días los Bancos, principales responsables de esta crisis sin precedentes, salieron a difundir buenas nuevas que el público en general se resiste a creer.

Wells Fargo, por ejemplo, anunció los mejores ingresos trimestrales de su historia, cosa que suena al menos extraña cuando hace apenas unos meses atrás las mismas autoridades del Banco hablaban seriamente de presentarse en quiebra a fin de ver la posibilidad de obtener importantes ayudas de la Reserva Federal.

3) Es posible que todavía falte ver una buena parte de los problemas que surgen de la crisis. Durante la Gran Depresión, las cosas no empeoraron de modo lineal. El desempleo, el número de parados y la recesión mostraron en algún momento síntomas de reacomodamiento, alrededor del año de comenzada la crisis. Pero luego todo volvió a acelerarse para mal y la caída libre siguió sin frenos a ambos lados del Atlántico con nuevas quiebras bancarias y recrudecimiento de la crisis social, con millones de parados en todos los países. ¿Es posible que esto vuelva a suceder? Sólo el tiempo lo dirá. Es probable que no se repita la situación de la década del 30, pero estamos lejos de haber pasado lo peor.

4) Aún cuando la crisis hubiera «terminado», no habrá pasado. Si hacemos memoria, la recesión del 2.001 duró oficialmente sólo 8 meses, pero el número de parados siguió creciendo durante un año y medio más. Lo mismo ocurrió en 1.990, y no hay razones para suponer que esta vez la crisis «se dé por finalizada» y al día siguiente los mercados inicien una alocada subida, con una brusca caída del desempleo de un día para el otro, y con todos los parados saliendo de sus casas a trabajar a las 24 horas de decretado el fin de la debacle que hoy por hoy se abate sobre nosotros.

No hay soluciones milagrosa, todos lo sabemos. Solamente esfuerzo e inteligencia para dejar atrás esta pesadilla.

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