Los países asiáticos y europeos buscan soluciones conjuntas a la crisis económica global

A fines del 2.008 se reunieron en el Palacio del Pueblo de Pekín más de treinta presidentes y primeros ministros de países de ambos continentes, de la Eurozona y del bloque asiático, en busca de consenso y soluciones conjuntas para la crisis global que afecta a todo el mundo.

Hasta ese momento, China, Japón y otros importantes países de Asia, como Corea, habían salido un tanto indemnes del terrible problema originado en los Estados Unidos por el tema de las «hipotecas basura«, pero la inestabilidad de los mercados financieros mundiales se fue acrecentando con el correr de los meses, y ahora la gran ola provocada del otro lado del mundo ya afectó también a sus grandes economías.

El constante desbalanceo de las balanzas comerciales de los países de ambas regiones, a veces para un lado y otras para el lado opuesto, hace que se haga difícil encontrar soluciones duraderas, ya que la situación es muy fluctuante y genera graves problemas para todos.
Uno de los países más preocupados por la situación es China, ya que a pesar de ser un gigante con una población casi inimaginable y una capacidad productiva tremenda, es en realidad todavía un país en desarrollo que no posee la infraestructura industrial y sobre todo financiera como para hacer frente a esta crisis generalizada.

En esta reunión, China, Japón y Corea del Sur acordaron la formación de un fondo de reservas conjunto de 80 mil millones de dólares para hacer frente en forma unificada a las necesidades financieras de esos países, en el marco de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático.
Este fondo, en los últimos meses, debió ser utilizado varias veces por las tres naciones para «tapar» agujeros producidos en algún sector de sus economías por efectos de la crisis.

En esa reunión, y en nombre de los países de la Unión Europea, el presidente de Francia Nicolas Sarkozy instó a los países asiáticos a coordinar medidas urgentes con las naciones de la Eurozona, para favorecer el intercambio comercial equilibrado que permita ir rearmando de a poco la estructura económica de todos los países involucrados, evitando de esa forma un aumento del desempleo y el consiguiente número de parados, lo que haría aún más difícil el panorama para todo este gigantesco bloque.

A la vista de los escasos resultados obtenidos, esta reunión que ya lleva casi cuatro meses de realizada, todavía tiene por delante un arduo trabajo de acciones conjuntas para acelerar los tiempos de recuperación de la economía mundial, casi destruida por la crisis originada el año pasado en los Estados Unidos.

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