La pérdida que produzca la crisis global será superior a los cuatro billones de dólares, afirmó el FMI

El FMI, presidido por Dominique Strauss-Kahn, tiene fundadas sospechas de que las pérdidas que produzca finalmente la crisis económica global que se originó el año pasado en los Estados Unidos, sea superior a los 4 billones de dólares.

De esta pérdida, que incluye las pérdidas acumuladas por los Estados Unidos, Japón y la Eurozona, un tercio ya fue afrontada por los distintos Bancos en los albores de la debacle, hacia fines del año 2.007 y todo el 2.008.

En el último informe sobre la estabilidad financiera mundial que produjo el organismo hace muy pocas semanas, dijo haber calculado las pérdidas que ya debieron y deberán soportar las entidades financieras en algo así como 4,1 billones de dólares.

El desglose de estas pérdidas puede estimarse más o menos de la siguiente manera: Estados Unidos se haría cargo de aproximadamente 2,71 billones de dólares, la Unión Europea 1,19 billones y Japón la «módica» suma de 150.000 millones de dólares.

Como ya mencionamos, un tercio de estos costos ya lo afrontaron, y los dos tercios restantes serían afrontados por las distintas entidades financieras de las dos grandes potencias y el bloque europeo entre el 2.009 y el 2.010.

El problema mayor es que la cuenta final todavía no se cerró, y los Bancos continúan endeudándose para afrontar los problemas inmediatos de la crisis y apoyar a las grandes empresas con problemas de parados y desempleo, por lo que la cuenta final todavía no está cerrada y puede tranquilamente seguir creciendo.

El pronóstico del FMI es un informe escrito completamente en grandes letras rojas, del cual la principal víctima parece ser el continente europeo.

En los Estados Unidos, los Bancos y el resto de las entidades financieras reconocen como «probables» sólo la mitad de las pérdidas estimadas por el Fondo Monetario Internacional, y sus colegas europeos hablan de un error todavía mayor de las autoridades del Fondo, al hacerse cargo sólo del 20% de las cifras que se mencionan para esa región.

El FMI insiste en que al menos las autoridades europeas están «totalmente equivocadas», ya que si bien ya tuvieron en cuenta las pérdidas originadas por las hipotecas subprime estadounidenses, no reconocen la catástrofe de la situación de los países de Europa central y del Este.

Las inversiones y los préstamos que las grandes potencias de la Eurozona hicieron en las naciones que antes giraban alrededor de la Unión Soviética, tendrán en su momento que producir indefectiblemente un tremendo dolor de cabeza al viejo continente.
Sólo el paso de los meses dirá quién está más en lo cierto, si los Bancos europeos o el Fondo Monetario Internacional.

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