Tras su reelección, Correa sigue teniendo en Ecuador la crisis global como desafío

Luego de haber sido reelecto como Presidente de la República de Ecuador con el 52% de los votos, Rafael Correa dio un gran paso para reafirmar su proyecto, en búsqueda de justicia social, desarrollo y disminución de los índices de pobreza.

Tras su victoria del domingo 26, Correa consolidó su poder en Ecuador, al ganar en 20 de las 24 provincias ecuatorianas, en las alcaldías más importantes, como Quito, y lograr mayoría parlamentaria, lo que le dará amplio margen de maniobras para su nueva gestión presidencial.

Los especialistas en opinión política consideran que Correa tendrá más problemas con la Alianza PAIS que con la atomizada oposición.

PAIS, al no ser un partido orgánico, fluctúa entre distintas vertientes, pero al ritmo que lleva la crisis global, que está golpeando muy fuerte a Ecuador, es posible que Correa deba desprenderse de los elementos más radicales de la coalición, en busca de una tranquilidad social que le permita ocuparse de la creación de nuevas fuentes de empleo y de mantener el número de parados a raya.

Además, Correa debió prometer que mantendrá, muy probablemente a su pesar, la dolarización de la economía ecuatoriana, que garantizó la estabilidad económica estos últimos años, pero golpeó duramente a las pymes y dejó al Estado prácticamente sin política monetaria ni cambiaria frente a los embates de la crisis global.

Correa deberá regularizar la situación que se generó en su anterior gestión, que dejó un leve déficit comercial y uno fiscal mucho mayor, debido a la gran expansión que debió darle a la inversión social en busca de disminuir el desempleo y asegurarse el voto de las grandes masas populares, que recibieron muy bien sus medidas populistas.

Ahora que ha sido reelecto, quizás llegó el tiempo de empezar a aplicar ciertas medidas económicas algo antipáticas para el pueblo, pero necesarias para evitar que la crisis siga haciendo estragos en los temas sociales, ya que últimamente, como decíamos antes, el desempleo se mantuvo bajo control pero con un altísimo número de subempleados.

Correa afirmó que en el 2.009 «la caja estará abierta para las necesidades sociales», pero mientras tanto busca acuerdos con el BID, la CAF, Venezuela, China o el Instituto de Seguridad Social para garantizar un piso de reservas que le dé margen para maniobrar con tranquilidad en busca de pasar esta crisis global que tiene a maltraer a buena parte del mundo.

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