Los cambios en los países latinoamericanos ante la crisis global

La crisis económica global que todavía arrecia en todo el mundo, cambia mes a mes, por no decir semana a semana, la situación de muchos de los países que sufren su efecto, o sea casi todos en el mundo.

En Latinoamérica, la República Bolivariana de Venezuela está sufriendo día a día el deterioro de su situación económica y financiera.

Su presidente, Hugo Chávez, responde a la crisis endureciendo cada vez más las medidas económicas y, en definitiva, el régimen.
Hace poco tiempo, Chávez tuvo un roce con su par de Chile, Michelle Bachelet, puesto que apoyó abiertamente a Bolivia y su presidente, Evo Morales, en el diferendo que ya lleva varios años por el reclamo de Bolivia de tener una salida al Océano Pacífico, a través de la cesión de una porción de territorio chileno al norte de ese país.

Pero este es un reclamo que, como dijimos, es de larga data y su solución está en manos de los organismos internacionales como la OEA a nivel continental y la ONU en última instancia.

Lo que sucede en realidad es que los ánimos están un poco caldeados por efectos de esta crisis que mantiene a todos los países latinoamericanos en niveles de desempleo y número de parados muy altos, provocando que el menor roce entre las autoridades de los países tome una dimensión que en otro momento pasaría inadvertida.

Algo parecido ocurrió no hace mucho entre los presidentes de Brasil y la Argentina, Lula Da Silva y Cristina Fernández, por el tema de los impuestos a las importaciones y exportaciones, y la protección de la industria nacional de ambas naciones.

Pero los roces entre Chávez y Bachellet vienen desde la Cumbre de líderes de gobiernos progresistas que se realizó en Viña del Mar, Chile, a fines de marzo de este año, cuando Chávez le recriminó a Bachelet haber invitado a la reunión a representantes de Estados Unidos y el Reino Unido, y además las buenas relaciones de Chile con Rusia.

Todo esto no hizo sino provocar una airada respuesta de la mandataria chilena, aunque luego los buenos oficios de Lula Da Silva calmaron los ánimos.

Lo concreto es que por efectos de la crisis que tiene en vilo a todo el mundo, las balanzas comerciales y las exportaciones de todos los países latinoamericanos están en problemas, y entonces comienzan a salir a la superficie diferendos que en otro momento podrían solucionarse en privado o con un simple llamado telefónico entre los mandatarios latinoamericanos.

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