Alemania está hundida en su peor crisis desde hace más de 60 años

Alemania, considerada por muchos la «locomotora europea» por la fuerza y pujanza de su industria, está sumergida en la peor crisis económica desde fines de la segunda guerra mundial, afirmó hace apenas unos días su ministro de economía, Karl-Theodor zu Guttenberg.

«Cuando se recomponga la economía mundial, Alemania se verá especialmente beneficiada, del mismo modo que en estos momentos de caída económica nos vemos muy perjudicados», agregó el ministro.

Daba la sensación de que el ministro estuviese tratando de poner una cuota de humor y optimismo en medio de las terribles previsiones que en materia económica estaba presentando en Berlín para el resto del presente año.

Sus palabras sonaron incluso impregnadas de un tinte fatalista y fuera de su alcance. Parecía querer decir que «allá afuera», en el resto del mundo, estaban jugando una partida de cuyo resultado dependía en buena parte el futuro económico y financiero de la primera potencia de la Eurozona.

La caída de las exportaciones provocada por la gran crisis económica global que atraviesa el mundo finalmente parece haber doblegado la balanza comercial alemana, cuya gran producción industrial ya no tiene cabida en la mayoría de los países del planeta.

Esta falta de actividad no hace sino ensombrecer el panorama laboral para lo que resta del año y gran parte del 2.010, en cuyo transcurso se espera que el número de parados en territorio alemán alcance e incluso supere las 5 millones de personas, según todos los analistas en la materia.

Como lógica consecuencia de esta situación el PIB caerá alrededor del 6% este año. Los datos son precisos y terminantes, al parecer acordes a la forma de ser dura de los alemanes. Alemania está enfrentada a su peor recesión desde que en 1949 se fundó la República Federal, y las comparaciones con la Gran Depresión de 1929 son constantes, sin que nadie pueda asegurar cuál de ambas fue peor.

Al Gobierno de coalición que comanda Ángela Merkel le quedan por delante cuatro meses muy duros antes de las próximas elecciones de Setiembre, y los principales rivales para estos comicios son todavía socios de este Gobierno y por lo tanto se encuentran inmersos en las mismas dificultades que la Primera Ministra. Así es que la incertidumbre electoral es total.

Apenas 1 año atrás, todos los economistas alemanes aseguraban que la crisis pasaría por Alemania sin ningún tipo de complicaciones. Hoy todos se arrepienten de sus palabras y el futuro se encuentra envuelto en una nebulosa que no permite ver claramente el panorama ni siquiera dentro de unos pocos meses.

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