La crisis global y la persistente sequía golpean al sector lechero del Uruguay

La crisis económica global, aunque en forma más leve que en otras regiones del mundo, sigue haciendo de las suyas en el cono sur de América.

Esta vez le tocó a uno de los principales motores de la economía de la República del Uruguay: su industria lechera.

Los industriales del sector están al borde de un ataque de nervios. Los productos lácteos uruguayos nunca tuvieron problemas para ser comercializados, tanto en el mercado interno como para la exportación. Pero desde que la crisis se instaló en el mundo, ya no es tan así.

Conaprole, la principal empresa láctea uruguaya, reunió hace unos días a los referentes del sindicato que nuclea a los trabajadores del sector y les informó la difícil situación por la que está atravesando, lo que fue tomado por los sindicalistas como un adelanto de que si la situación continua por estos carriles durante un tiempo más, lamentablemente comenzarán las reducciones de horas extras en un primer paso, para luego pasar a las suspensiones temporarias, esperando no tener que llegar a despedir a ningún trabajador de la empresa.

Evidentemente, no son momentos propicios para el gobierno uruguayo como para que aumente el número de parados, por lo que se especula en una especie de salvataje a las finanzas de Conaprole, en un intento de que mantenga su nivel de ocupación laboral y empleo.

Otro de los problemas que afligen al sector, aunque su responsabilidad en esto es indirecta, es la fuerte retracción que se produjo en las compras de leche en polvo que efectuaba China, el principal comprador mundial de ese fundamental insumo para la alimentación humana. Esta situación también la están sufriendo Argentina y Brasil, otros países que son grandes exportadores de leche en polvo.

No es menor el problema que en el sector genera la sequía de los últimos meses, que obligó a mandar a los frigoríficos a una parte de las casi 400.000 vacas que forman el rodeo vacuno uruguayo, para asegurar el alimento para el resto. De esta manera se descapitalizaron tanto los tamberos particulares como las propias compañías lecheras, que perdieron mucha vacas de sus rodeos.

La situación no es sencilla. La sequía está en manos de la Madre Naturaleza, y las ventas dependen de la marcha de esta gran crisis mundial que está enloqueciendo a todos los habitantes de este bendito planeta.

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