Zapatero habló ante el Congreso, pero hay que saber leer la letra pequeña

Todos esperaban que José Luis Rodríguez Zapatero se presentase ante el Congreso agobiado por las duras cifras que presenta la economía española debido a la crisis global imperante en el mundo, el Presidente del Gobierno español hizo recordar al Ave Fénix, pues resurgió de su complicada situación con una nueva batería de medidas anticrisis, otra más de una larga lista, que les fue explicando a los legisladores con voz segura y firme, y en forma ágil y amena, demostrando un notable dominio de la situación.

Causó sorpresa entre quienes lo escuchaban atentamente que ninguna de las medidas hiciera hincapie en el tema acuciante de los parados españoles, que siguen en un nivel muy alto, uno de los más altos de toda la Eurozona. Se refirió a todos los sectores de la sociedad, para fomentar e impulsar un nuevo modelo productivo en todo el territorio español.

Pero los sectores que se mostraron más satisfechos con sus palabras deben saber leer la letra pequeña de su discurso, ya que la puesta en marcha de este nuevo modelo no sólo depende del gobierno central sino que necesita también de la colaboración estrecha de las comunidades autónomas, e implica además que va a haber que dejar de lado otros emprendimientos colectivos que ya estaban en marcha o próximos a implementarse.

Entre las medidas anunciadas, hubo algunas que gozaron del consenso casi unánime de los legisladores y otras que generaron muchas polémica y que seguramente serán objeto de largos debates, como por ejemplo la que propicia la eliminación de las deducciones por viviendas para renta superiores a los 24.000 euros a partir del año 2.011.

El Gobierno defiende esta medida aduciendo que de esta forma se descomprimirá el mercado inmobiliario, hoy en una burbuja que contribuye en buena medida a la actual crisis que conmueve a España.
A partir del 2.011, solamente podrán desgravar por compra de una vivienda las rentas inferiores a los 24.000 euros, lo cual suena a un encubierto castigo a las clases medias.

Otro sector muy importante que recibirá ayuda es el automotriz, ya que el Gobierno propuso ayudas directas para la compra de automóviles de 2.000 euros, aunque aquí también hay una pequeña «trampa»: de esos 2.000 euros, el Gobierno aportará sólo 500, otros 500 saldrán de las Comunidades autónomas y los 1.000 euros restantes deberán ser aportados por las terminales automotrices.

Estas dos últimas patas del acuerdo ya pusieron el grito en el cielo, pues nadie las consultó para ver si estaban de acuerdo, sólo saben que a partir de la implementación de la medida deberán comenzar a poner dinero de su bolsillo.

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