Brasil se contagia de la situación mundial y su economía se desacelera

A pesar de las medidas que se tomaron para minimizar los efectos de la crisis económica global, Brasil, que es una de las principales economías emergentes del mundo, sintió durante el final del 2.008 y lo que va del 2.009, una marcada desaceleración de sus parámetros económicos.

La primera economía latinoamericana sintió los efectos de la caída de las exportaciones al igual que su principal socio, la Argentina, la devaluación por encima de los valores previstos del real y sobre todo la caída de la actividad industrial como consecuencia directa de la merma en las exportaciones.

Esta disminución en la actividad industrial afectan por un lado el ingreso de divisas al país, pero además influyen negativamente en otro tema candente que preocupa a la mayoría de los países del mundo, como lo es la pérdida del empleo y el aumento del número de parados hasta cifras difíciles de controlar.

En la última parte del 2.008 Brasil protegió su moneda con 46.000 millones de dólares para mantener el nivel de cambio del real, y tiene previsto utilizar para lo que resta del 2.009 y el 2.010 la suma de 280.000 millones de dólares para obras de infraestructura, con lo que además espera mejorar algo las cifras del desempleo en su territorio.

El final del 2.008 fue muy duro para Brasil, ya que se perdieron casi medio millón de puestos de trabajo, la producción industrial cayó el 12,4%, la peor cifra desde el año 1991, y en el bimestre diciembre 2008/enero 2009 la balanza comercial tuvo un déficit de casi 520 millones de dólares, el mayor desde el 2001.

El Ministro de Hacienda del Brasil, Guido Mantega, admitió que durante el 2.009 la desaceleración de la economía «será importante», pero descartó que a pesar de eso el país entre en recesión, ya que están tomadas «todas las previsiones del caso».

La economía brasileña estaba atravesando un verdadero «boom» en la última parte del 2.008, y de golpe comenzaron los problemas. Según los analistas, éstos se deben en parte a la reducción de los créditos para el consumo en el último trimestre de ese año, lo que trajo aparejada una fuerte retracción del mercado interno, que se sumó a las ya existentes dificultades con las exportaciones, como ocurre con la mayoría de los países de la región.

El gobierno de Lula Da Silva es optimista en cuanto a una rápida recuperación para el segundo semestre de este año.

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