Rodríguez Zapatero se reunió con Bob Zoellick, el presidente del Banco Mundial

Hace apenas un par de días, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero se reunió con el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en el Palacio de La Moncloa, para tratar temas referidos a la marcha de la crisis económica global.

Zoellick realizó declaraciones a la televisión antes de comenzar la reunión con Zapatero, y sorprendió a todos al manifestar su creencia de que la peor parte de la crisis ya fue superada, con lo cual espera que la recesión comience a ceder y la economía española y de los países de la Eurozona en general deje de contraerse al ritmo que lo venía haciendo en los últimos meses.

Según sus propias palabras, la abrupta caída de las economías europeas se está desacelerando, ya que el sistema financiero de la región muestra inequívocos signos de mejoría.

Dijo al periodismo que, por propias convicciones, no se mostraba ni optimista ni pesimista ante situaciones como la actual, sino simplemente realista, y ese realismo le permitía ver que la caída más grave se ha interrumpido, si no definitivamente, al menos en las proporciones enormes en que lo hacía meses atrás, durante el apogeo de la crisis global.

De cualquier forma Zoellick admitió que no basta con observar los índices financieros, sino que hay que tener un panorama global de la situación, donde la parte social, con el empleo en crisis y el número de parados en cifras todavía alarmantes, debe ser objeto de medidas urgentes por parte de todos los gobiernos de la región.

Tampoco consideró prudente centrar los esfuerzos y preocuparse sólo por la situación de los Estados Unidos y la Eurozona, sino que afirmó la necesidad de asegurar los recursos necesarios para que las naciones en vías de desarrollo, especialmente de Latinoamérica, puedan también salir de esta difícil situación en el menor tiempo posible.

Por encontrarse en España y a punto de reunirse con el presidente del gobierno español, hizo especial referencia a la situación de los españoles, asegurando que el problema del empleo no es menor pero que no difiere, con las variantes propias del caso, de lo que ocurre en el resto de las naciones.

Fue reiterativo al pedir ayuda para los países más pobres y con mayores dificultades, ya que según sus palabras ninguna recuperación global es posible si vastas zonas del planeta no logran emerger de los efectos negativos que produjo esta crisis.

Sus palabras fueron claras y contundentes: “Lo que ocurre en África es importante para España, es un mensaje que hay que trasmitir y no debe ser olvidado”, declaró el presidente del BM.

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