La crisis global compromete la industria minera de Bolivia

Ya vimos que buena parte de la economía de los países latinoamericanos “en vías de desarrollo” depende de la exportación de sus materias primas, en la mayoría de los casos sin valor agregado, a Europa, los Estados Unidos y varias naciones del sudeste asiático.

No es común la exportación de productos manufacturados debido a la falta de una adecuada tecnología industrial en muchos de ellos.

Esta crisis económica global que afecta en la actualidad a buena parte del mundo hizo que las compras de materias primas de los países industrializados de la Eurozona se restrinjan al máximo, lo que obviamente afecta las economías de los países que los proveían de esos insumos, desbalanceando, en algunos casos peligrosamente, sus balanzas comerciales por la falta de ingresos provenientes de la venta de sus materias primas al exterior.

Todo Sudamérica, en particular los países de la región occidental como Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, tienen sus economías fuertemente basadas en la explotación minera, ya que la imponente presencia de la Cordillera de los Andes que los atraviesa de Norte a Sur hace que su suelo no sea demasiado apto para la agricultura y la ganadería, y por el contrario muy rico en todo tipo de minerales de amplio uso en muchas industrias de todo el mundo.

En el caso de Bolivia, el segundo producto más exportado por ese país es el Zinc, de amplio uso en aleaciones útiles en muchas industrias.
Las ventas de ese mineral en realidad no cayeron en cantidad, pero el problema es que los precios mundiales se derrumbaron en los últimos meses, con lo que los ingresos a las arcas del gobierno presidido por Evo Morales disminuyeron prácticamente a la mitad.

El producto más exportado de Bolivia es el gas, principalmente a Brasil y Argentina, y este insumo también disminuyó su cantidad exportada, en parte por estar toda la región en época estival y además por una caída de la actividad industrial de las dos grandes potencias sudamericanas, junto al pujante presente de Chile.

Como puede verse, la economía boliviana depende casi exclusivamente de las materias primas que provienen de las entrañas de su tierra, con lo cual el abastecimiento está asegurado, pero los precios internacionales cayeron a niveles pocas veces vistos, y mientras el resto del mundo industrializado no comience a recuperar su ritmo de producción, la situación económica de Bolivia se verá afectada indirectamente por esta situación, trayéndole problemas nada originales en las presentes condiciones de la economía mundial.

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