Las hipotecas siguen enloqueciendo a los estadounidenses

Hoy en día nombrarle la palabra “hipoteca” a un habitante de los Estados Unidos puede causarle más de un dolor de cabeza.

En un principio fueron las tristemente famosas “Hipotecas subprime”, que se constituyeron en uno de los detonantes de la crisis económica mundial que tiene a maltraer a casi todo el mundo.

Cuando la gente ya se ha hecho “experta” en el tema de esas hipotecas, y en todas partes se habla de ellas como si se tratasen de una de las plagas de Egipto, ahora les han surgido una seria competencia con la que se enfrenta la economía de los Estados Unidos, y como siempre ocurre, se traslada al resto de los países de la Eurozona, Asia y América latina.

Concretamente, el problema radica por estos días en las llamadas hipotecas de primera línea, que son aquellas que en su momento tomaron personas de comprobada solvencia, y que hoy no pueden hacer frente a sus obligaciones.

El sector inmobiliario en los Estados Unidos continúa en caída libre, como sucede en España, y allí todos son problemas y no se vislumbra una salida a corto plazo.

A medida que pasan los meses y el desempleo se mantiene alto, con un número de parados sin precedentes para la sociedad norteamericana, cada vez son más las familias que no pueden hacer frente a obligaciones hipotecarias que al momento de ser tomadas no constituían un grave problema para la economía hogareña, hoy bastante maltrecha.

Hoy en día, los Bancos estadounidenses no tienen que preocuparse sólo de las consecuencias de las hipotecas basura, sino que ahora las otras hipotecas, las de primera línea, también se transformaron en un gran dolor de cabeza, tal la tasa de morosidad que están registrando en los últimos meses, según datos de Abril de la Consultora especializada First American CoreLogic, que publicó recientemente el “The New York Times”.

Los embargos están aumentando en los Estados en los que más se hace sentir el paro, y las últimas mediciones indican que casi el 60% de estos embargos tendrán como causa fundamental el desempleo, frente a un 29% que se registró el año pasado por la misma causa.

La crisis provocó ya la destrucción de más de cinco millones de empleos, con un preocupante promedio de más de 650.000 empleos perdidos por mes.

Mientras esta situación no se revierta, y nadie se aventura a decir cuándo podrá suceder esto, las hipotecas seguirán siendo para los Bancos y para los que las tomaron una pesadilla difícil de superar.

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