Por la crisis global, Cuba aumenta sus restricciones al consumo

Esta crisis global logró al menos algo en cierta forma positivo: todos los gobiernos agudizan su ingenio para ver el mejor modo de enfrentarla con la menor cantidad de contratiempos posible.

En el caso de Cuba, la isla está viviendo un verdadero problema de liquidez, en un país en el que el 60% de la comida que es distribuida por el Estado entre la población a precios subsidiados por el Gobierno es importada, y los efectos se hacen sentir más de lo que ya están acostumbrados los cubanos.

Por esta razón, el ministro de economía, Marino Murillo, anunció hace muy pocos días que debido a la crisis económica, el gobierno de Raúl Castro impondrá nuevas restricciones al consumo, en una señal inequívoca de que se esperan tiempos todavía más difíciles que los actuales para la isla caribeña.

Murillo declaró a la población cubana que debe reinar la tranquilidad, ya que “nadie quedará desprotegido”, pero que las restricciones son imprescindibles para solucionar los problemas de liquidez que se presentan en las actuales circunstancias, y que no hacen otra cosa que agravar los problemas cubanos debidos al bloqueo que desde hace décadas le imponen los Estados Unidos.

Cuba ya redujo su pronóstico de crecimiento para el 2.009 desde un 6% inicial al 2,5% que se anunció la semana pasada.

El presidente del Banco Central cubano considera tan seria la situación, que en una metáfora cargada de cierto dramatismo adaptó la famosa consigna cubana “Patria o Muerte” a la más aceptable en los tiempos que corren “Ahorro o Muerte”.

Agregó que aún los viejos cubanos, acostumbrados a vivir en crisis desde hace décadas por efectos del bloqueo, sentirán esta situación como “una de las peores que ha vivido el glorioso régimen Castrista”.

Se estudian apagones programados de luz para minimizar el consumo y el cambio obligatorio en ciertos días y horarios del uso de los automóviles por bicicletas, como sucedió en la década del ’90, cuando se produjo la desintegración de la ex Unión Soviética.

Ni siquiera el clima está ayudando a los cubanos, ya que durante 2.008 se perdieron más de 10.000 millones de dólares por los daños causados por los numerosos huracanes que azotaron la isla.

El miedo más grande de los cubanos hoy en día es que la crisis global afecte también al turismo, que en la actualidad es la principal fuente de ingresos y empleo para el país.

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