La crisis global impacta de lleno en Japón

Desde el comienzo de esta crisis económica global que ya lleva 1 año, Japón se debate en la peor caída de su economía desde la segunda guerra mundial.

Esta situación es debida principalmente al colapso que se produjo de unos meses a esta parte en sus exportaciones. Todos los parámetros socio-económicos por los que se determina el estado de la economía de un país muestran cifras que no son muy alentadoras.
Recrudeció en estos últimos tres meses la deflación, cayó el producto interno bruto (PIB), el desempleo se mantiene en cifras inusualmente altas para el mercado japonés, y como decíamos antes cayeron las ventas al exterior, con lo cual las reservas del país disminuyeron mucho más de lo acostumbrado.

Japón tuvo al principio de esta crisis un comportamiento muy distinto al que mostraron los Estados Unidos, a punto tal que las autoridades japonesas dijeron en su momento que su nación se convertiría en el gran ejemplo para seguir ante la angustiosa situación mundial, con Bancos fuertes y exportaciones estables.

Pero con el transcurrir de los meses la cosa cambió, el yen empezó a valorizarse en demasía con respecto al dólar y al euro, y las ventas cayeron porque en poco tiempo los productos japoneses pasaron a ser entre un 30 y un 40% más caros para los habitantes de la Eurozona y los estadounidenses.

Además se debe sumar de por sí a esta realidad la retracción del consumo a nivel mundial, con lo cual el panorama exportador de Japón se transformó en una verdadera pesadilla para los nipones.

Como ejemplo basta mencionar que las ventas al exterior de Sony bajaron más de un 65%, y entre las automotrices Toyota está exportando a los mismos niveles de hace 35 años, algo impensable en tiempos normales para una economía tan agresiva como la japonesa.

En líneas generales, las automotrices japonesas redujeron su producción más del 50%, y las principales industrias electrónicas, la ya nombrada Sony, Panasonic y Canon tuvieron, por primera vez en su historia, que recurrir a los despidos masivos para hacer frente a la crisis.

Lo concreto es que el principal “culpable” de la difícil situación por la atraviesa Japón la tiene su propia moneda, el yen, que por ser muy respetada en el mundo atrajo inversores de todo el planeta y se valorizó demasiado frente a otras importantes divisas, con lo cual Japón pasó a ser un país extremadamente caro para el resto de las naciones.

El famoso “carry trade”, sistema por el cual se toma prestado divisas con interés bajo y se reinvierten en países con mayor tasa de inversión, le jugó en contra a Japón.

El minstro de economía japonés, Kaoru Yosano, calificó la actualidad de la economía como muy grave, mientras la deflación no afloje y el yen continúe en valores inaceptables para que el mundo vuelva a comprar productos japoneses.

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