La crisis finalmente fortalecerá la posición de Brasil

Que la crisis global afectó en mayor o menor medida a todos los países, de eso no caben dudas.

Pero hay algunos que por sus particulares situaciones económicas, políticas o sociales pudieron afrontarlas de mejor forma que otros, y hasta finalmente pueden terminar estos tiempos de tormenta fortalecidos. Tal es el caso del Brasil.

Como a todo país del bloque Latinoamericano, el preocupante tema de la balanza comercial, con los inconvenientes de las exportaciones e importaciones sobre todo a las naciones de la Unión Europea y al bloque asiático, le trajo y le sigue trayendo serios problemas.

Pero no es menos cierto que, tal como sucede con el ahora denominado grupo BRIC, que conforman el propio Brasil, Rusia, India y China, es decir los países emergentes con mejores posibilidades de adelanto de todo tipo a futuro, la principal potencia latinoamericana es otra vez un bocado muy apetecible para las inversiones extranjeras.

La popularidad del presidente brasileño, Luis Ignacio Lula Da Silva, es hoy un hecho que rara vez se da en la política internacional, y esa inédita situación le da un margen de maniobras muy amplio tanto en la relación con el parlamento de su país como con el propio pueblo brasileño, en donde las encuestas tanto oficialistas como de la oposición le siguen dando índices de aceptación extrañamente altos para los tiempos que corren hoy en el mundo.

Todo esto ha logrado que Brasil se esté convirtiendo, lenta pero firmemente, en un “subimperio” dentro del bloque sud y centroamericano.

No llama demasiado la atención que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le haya sugerido a Lula en conversaciones informales pero no carentes de un fuerte trasfondo de vital importancia, que sea el propio mandatario brasileño quien suceda a Bob Zoellick como presidente del Banco Mundial, cuando finalice el mandato de ambos en sus respectivos actuales puestos.

Obama considera a Lula Da Silva “el Presidente más popular del mundo”, y cree que esa inmejorable condición debe ser utilizada en algún organismo financiero internacional de extraordinaria magnitud, como es el caso del BM.

Keith Martin, el prestigioso analista del BGF Latin American Fund, dijo hace pocos días que la región latinoamericana será sin dudas la primera en emerger de la crisis y, como suele suceder, Brasil va a ser quien marche a la cabeza de la recuperación.

Lo concreto es que Brasil y su presidente, dentro del marco generalizado de serena confianza que muestra Latinoamérica en estos tiempos difíciles para la marcha de la economía mundial, están posicionados en un lugar envidiable, que deben resguardar a toda costa para que el pueblo brasileño en especial, e indirectamente los países socios del Mercosur y el resto de América Latina, puedan tomar el impulso final necesario para dejar atrás esta pesadilla en que se transformó la crisis que vuelve locos a casi todos en el mundo.

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