La crisis global, o una visita a los laberintos de los parques infantiles

Esta crisis global que estamos atravesando es la más importante desde la Gran Depresión de la década del treinta del siglo pasado.

Comenzó en el segundo semestre del año pasado con los graves problemas inmobiliarios en los Estados Unidos, que ya venían haciendo de las suyas desde el año 2.007, y se transformó en una debacle financiera de gran magnitud con efectos sistémicos que abarcaron buena parte del mundo, en especial los países de la Eurozona y la Unión Europea.

Esto trajo aparejado una recesión sin precedentes a nivel mundial que se manifestó sobre todo a partir del segundo trimestre del 2.008.
Pero aunque de por sí la situación adquiera en muchos aspectos lo que podríamos denominar el carácter de “desastrosa”, esta crisis por la que estamos atravesando no es la única, aunque sí la que más influye en la marcha de la economía de los países afectados.

Trae aparejada como consecuencia otras crisis derivadas más o menos directamente de ella, con el mismo grado de complejidad para su solución. Podemos mencionar hoy en día al menos cuatro procesos de crisis que está enfrentando el mundo, algunas más fuertes en ciertas regiones y otras que predominan en otros sitios.

Tenemos por ejemplo frente a nosotros la crisis económica y financiera en sí, la más tristemente famosa y conocida, la crisis ecológica, la crisis alimentaria y la crisis energética.

Todo el mundo está sometido a los vaivenes de la crisis económica, pero las otras tres están afectando a distintos sectores del planeta, agudizando los problemas que la primera se encarga de crear y complicar.

Este incierto panorama golpeó duramente a Latinoamérica cuando la región venía de uno de los períodos de expansión económica y social más importantes de las últimas décadas.

La CEPAL (Comisión Económica Para América Latina y el Caribe) dio hace poco datos en los que indica que toda la región latinoamericana tuvo un crecimiento promedio en su PIB de alrededor de un 5% anual desde el año 2.003, cifras que no se veían desde hace décadas.

Incluso algunos países, como Venezuela y Argentina, tuvieron crecimiento récord en sus economías de más del 8% anual en los últimos años.

Pero la crisis se diversificó de tal manera, afectando los sectores más variados y subdividiéndose como para poder atacar de forma má destructiva, que los números hoy en día no alcanzan para paliar la realidad que surge de pueblos sudamericanos en problemas, la mayoría de las veces no propios pero que igualmente afectan y mucho el nivel de vida de sus habitantes.

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