La crisis global no perdona ni al mundo de la alta costura

Se podría decir que la Alta Costura es literalmente “un mundo aparte” que no sabe de crisis global, ni de liquidaciones, ni de ofertas ni de ninguno de los métodos usuales de compra que ponemos en práctica la mayoría de los mortales para tratar de abaratar nuestros gastos en indumentaria.

Pero no. La recesión que azota al mundo alcanzó también a los grandes diseñadores de moda y los ha obligado a replantearse de manera estructural cómo van a encarar su negocio de aquí al futuro, al menos mientras dure esta crisis y los bolsillos aún de los más acaudalados sufran los embates del panorama financiero mundial.

Hace poco tiempo, y después de haber reinado en el mundo de las pasarelas y la alta costura por casi un cuarto de siglo, la famosa casa de moda francesa Christian Lacroix emitió un comunicado en donde se autodeclaraba “económicamente insolvente” por falta de ventas en sus rutilantes Boutiques, estratégicamente ubicadas en los barrios más exclusivos de las principales ciudades del mundo.

Esta marca se caracterizó desde sus inicios por el a veces excesivo lujo de sus modelos, de estilo barroco florido y ornamentado, con brocatos y telas que hacían de sus diseños verdaderos templos del vestir, con precios imposibles de alcanzar para casi todos los mortales.

Pues bien, Lacroix se vio obligado a anunciar que no podrá hacer frente a sus acreedores y que los fondos de los que dispone la compañía para el lanzamiento de nuevas colecciones son insuficientes, por lo que el futuro de la Empresa es más que incierto.

Los principales directivos de Lacroix culparon de la situación a “la crisis financiera mundial que afecta de manera muy pronunciada al sector de lujo”.

Christian Lacroix trabajaba para Hermès cuando hace más de veinte años fundó su propia empresa, con el apoyo entre otros de Louis Vuitton. En el año 2.005, ante la casi nula rentabilidad del emprendimiento, la empresa pasó a manos del grupo estadounidense Falic, quedando Lacroix como Director creativo de la firma.

Ahora Falic reza para que el Tribunal Comercial de París decida lo antes posible acerca del proceso de insolvencia, de manera tal de poder decidir si continúa de alguna forma con la marcha de la Empresa o da paso a la protección de la bancarrota.

Es esta una prueba más de que la crisis económica global no perdonó a nadie, y se está cobrando víctimas en todos los estratos y en todas partes del mundo actual.

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