El presidente Uribe sigue confiando en la ayuda de Brasil para enfrentar la crisis global

El primer mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, expresó claramente en varias oportunidades que su país confía y agradece los esfuerzos que la República federativa del Brasil realiza para ayudar a mantener a flote la castigada economía colombiana en medio de la crisis económica global, y pidió a su par brasileño Lula Da Silva una nueva línea de créditos del principal Banco estatal del Brasil para poder así incrementar las importaciones colombianas de maquinaria agrícola, en su mayoría provenientes de la principal economía sudamericana.

En su última visita oficial a Brasil, Uribe dijo que la ayuda brasileña no sólo contribuye a sostener la economía colombiana, sino que refuerza los lazos de colaboración y amistad entre las dos naciones en particular y muestra al mundo la cohesión que en la actualidad presenta todo el bloque latinoamericano frente a esta crisis que tiene a maltraer al mundo.

El gobierno brasileño está estimulando fuertemente las inversiones extranjeras en su país y también las brasileñas en territorio colombiano.

Uribe afirmó que estas últimas se incrementaron en los últimos meses y colaboraron en parte a mantener el nivel de empleo en su país, haciendo disminuir el preocupante aumento del número de parados en Colombia, cuyas exportaciones a los Estados Unidos y la Eurozona cayeron desde el comienzo de la crisis a mediados del 2.008.

El intercambio comercial entre Colombia y Brasil aumentó de manera pronunciada, pasando de 800 millones de dólares en el 2.003 a casi 3.100 millones de la misma moneda en el 2.008.

Afirmó Uribe que debió luchar en su país contra el “terror” que demostraron los empresarios colombianos ante el avance de los negocios brasileños en su territorio, ya que se pensaba que, comparando ambas economías, la colombiana pudiera ser totalmente absorbida por las inversiones de las empresas brasileñas, hoy en día la economía más importante de Sudamérica.

Pero según sus propias palabras, esto no sucedió, y la inyección de divisas provenientes del gigante sudamericano no hizo otra cosa que colaborar en el mantenimiento de las fuentes de trabajo en Colombia y alejar de esta forma, aunque sea en parte, el fantasma de la recesión por la imposibilidad de la gente de mantener el flujo de gastos por carencia de empleo.

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