La compañía naviera chilena sudamericana de vapores no logra reponerse de la crisis

La naviera chilena Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), perteneciente al Grupo Claro, es una más de las tantas empresas que se dedican al transporte marítimo de mercaderías que están sufriendo los efectos de esta caída en las transacciones comerciales internacionales por efectos de la crisis económica global.

Hace ya unos meses que debió pedir asesoramiento al banco de capitales alemanes HSH Nordbank, que se especializa en cuestiones de comercio internacional, para estudiar los pasos s seguir ante la caída de su actividad desde que comenzó la crisis.

Se estima que entre las medidas a seguir está latente la venta de activos no imprescindibles de la compañía, además de una reestructuración de su sistema operativo para adecuarlo a los tiempos que corren.

Los fletes navales se redujeron drásticamente con respecto a doce meses atrás, y la efectiva o potencial entrada en recesión de las principales potencias mundiales, como los Estados Unidos y la mayoría de los países de la Eurozona hizo que el tráfico marítimo cayera a sus valores más bajos en muchos años.

CSAV es una de las compañías navieras más importantes de Latinoamérica, es de capitales chilenos, pertenece al Grupo Claro y está presidida desde hace apenas unos meses por Don Jaime Claro, quien sucedió en la presidencia a su fallecido hermano.

La idea de los directivos de CSAV es mantener la actual plantilla de empleados o reducirla en un porcentaje mínimo para no incidir en el número de parados afectados por esta crisis global, pero lo que se busca con este asesoramiento es la posibilidad de optimizar los servicios que brinda la empresa, con beneficios tanto para el cliente como para los ingresos de la Compañía, haciendo de este modo posible su permanencia en el mercado.

Son tiempos de reacomodamiento para la mayoría de las empresas, no importa su tamaño ni rubro, y depende de la rapidez del accionar de sus directivos lograr que esta crisis los afecte de la forma más ligera posible, para no comprometer ni la plantilla de trabajadores ni la rentabilidad y operatividad de las mismas.

En el caso de CSAV se hacía necesario un brusco cambio de timón puesto que por ejemplo en Marzo pasado, sus acciones cayeron 30% en apenas un mes, y todavía no se ha estabilizado del todo la situación económico-financiera de la Compañía.

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