América Latina no depende de sí misma en esta crisis global

Todo el andamiaje industrial de Latinoamérica, en esta crisis global que nos afecta a todos, está definitivamente relacionado e influenciado por los avatares de las empresas transnacionales, que se están reorganizando a escala mundial y parece ser que tomaron a los países de Latinoamérica como fusibles para poder aunque sea en parte asegurar su subsistencia.

Los pueblos latinoamericanos, desde hace ya varios meses, están sufriendo crisis de desempleo, descapitalización y necesidades básicas insatisfechas que más allá de los problemas de infraestructura propios de la región, son la consecuencia de la crisis en los países industrializados más desarrollados, que se trasladan a las economías más pequeñas aunque a veces no tan débiles como las de América Latina.

Los Bancos latinoamericanos están soportando bien hasta ahora los efectos de la crisis, por no tener casi en su cartera de activos los “nocivos” que tanto daño hicieron en los principales Bancos de Estados Unidos y la Eurozona.

Pero los Bancos privados están comenzando a descapitalizarse peligrosamente por las cada vez más continuas remesas de dinero que deben girar a las respectivas casas matrices por necesidades tanto en Estados Unidos como en Europa.

Todos los stocks de las naciones latinoamericanas se están sobredimensionando, tanto en materias primas como en los productos industrializados específicos que cada país produce, por la gran caída de la demanda por parte de los mercados europeos y asiáticos que hasta hace un año eran los principales compradores de esos bienes y ahora debieron casi diminuir por completa con sus importaciones, en un intento por equilibrar sus balanzas comerciales.

Sólo los países con gran cantidad de habitantes, como China, India o algún otro gigante asiático continúan con las compras, aunque en menor medida, de materias primas alimenticias sin ningún tipo de valor agregado para el país latinoamericano de origen.

Los gobiernos de Latinoamérica deberán tener en cuenta si quieren salir medianamente airosos de esta crisis tres factores que suscitan la misma preocupación y deben ser tenidos muy en cuenta: la incidencia económica inmediata que esta crisis provoca en sus economías y en el desarrollo interno de sus pueblos, las medidas sociales de carácter urgente requeridas para enfrentar este descalabro que la crisis global produjo en las sociedades latinoamericanas y los efectos políticos que a largo plazo pueden comprometer la estabilidad democrática todavía muy joven en muchas naciones de la región.

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