Luego de la suspensión de pagos, GM vuelve a las rutas

El gigantesco emporio automotriz estadounidense General Motors se encontraba en suspensión de pagos desde el 1º de junio pasado, luego que las consecuencias financieras de la crisis económica que afecta al mundo terminara con la resistencia de sus autoridades por mantenerse a flote.

Ahora, un Juez neoyorquino aprobó la venta de los activos de la compañía, y entonces GM sale de la bancarrota tomando la forma de una empresa más pequeña que aquella que se había convertido en un ícono del “American way of life” de hace varias décadas.

El accionista principal de la nueva compañía será el propio gobierno de los Estados Unidos, luego de transcurridos 40 días de protección del Tribunal de bancarrotas.

El presidente de GM, Fritz Henderson, anunció oficialmente hace un par de días el ingreso en el mercado automotriz de la nueva empresa, que debido a las restricciones económicas que le plantea la crisis económica global, va a cambiar sustancialmente sus nuevas líneas de ventas.

La operación realizada cuenta con el total apoyo del presidente Barack Obama, y cuando todo el proceso de reestructuración de la nueva empresa finalice el Tesoro de los Estados Unidos pasará a controlar casi el 61% de las acciones de la flamante compañía, la antigua GM será propietaria del 10% de las mismas, los gobiernos de Canadá y Ontario del 11,7% y los trabajadores de GM pasarán a tener un 17,5% del paquete accionario, con lo que se transformarán en los principales accionistas minoritarios.

Luego de comenzar a funcionar nuevamente, la nueva compañía dejará de producir las 8 marcas de vehículos que fabricaba hasta ahora, para pasar a ocuparse de sólo cuatro de ellas: Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC.

Las otras cuatro marcas que dejarán de fabricarse serán Saab, Saturn, Hummer y Pontiac.

Henderson estuvo acompañado en la conferencia de prensa donde se anunciaron las nuevas medidas para GM por el ex ejecutivo de AT&T Edward Whitacre Jr., a quien la administración Obama designó como nuevo presidente del Consejo de Administración de GM, en un puesto clave desde donde el Gobierno puede monitorear la marcha y las inversiones de la ahora rescatada compañía.

Todo el espectro financiero estadounidense espera con interés para los próximos días que en forma conjunta Henderson y Whitacre den a conocer las profundas reformas estructurales y de gestión que seguramente harán falta para hacer viable nuevamente la supervivencia de una empresa que durante décadas fue orgullo y sinónimo del poderío económico norteamericano en el mundo entero.

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