Italia, la crisis global y la mafia

Esta crisis económica global por la que está atravesando prácticamente todo el mundo provoca situaciones y escenarios que, si no fueran casi trágicos, hasta podrían resultar fellinescos por lo absurdos e inimaginables.

Lo concreto es que mientras los gobiernos y las empresas de todo el mundo, amén de las familias y de todos los grupos sociales buscan la forma de poder sobrevivir a este panorama de recesión, retracción económica, falta de empleo y número de parados en cifras más que preocupantes, grupos tristemente célebres y alejados de la Ley si los hay como la “mafia” italiana, están viviendo un período de bonanza como pocas veces vieron.

Varias organizaciones criminales italianas, a las que coloquialmente se las agrupa bajo el título de “Mafia Inc.”, están realizando negocios como la compra a precios viles de franquicias de lo más variadas, estaciones de gasolina, restaurantes, préstamos a tipos de interés de usura, a todos aquellos que ahogados por las deudas que la crisis les ha originado no tienen otra posibilidad que malvender sus bienes, el trabajo de toda su vida, o sucumbir a recibir dinero que muy posiblemente tengan que reintegrar literalmente con su sangre.

Elegantes y cotizadas zonas de las más importantes ciudades de Italia, como Roma, Milán o Florencia se están transformando en verdaderos asentamientos mafiosos ya que muchas casas de categoría se han vendido a los más conspicuos representantes de la mafia italiana.

Es que estos personajes que toda su vida estuvieron fuera o a lo sumo al límite de la Ley, tienen hoy en día lo que muchos empresarios y comerciantes necesitan desesperadamente: liquidez.

Y no dudan en hacer valer su poderío económico en estas épocas de crisis financiera a nivel mundial, que deja inmersos en la desesperación a honestos trabajadores de todo tipo que atraviesan por situaciones económicas límites.

El hampa puede, y de hecho lo hace, invertir grandes sumas de dinero en dos áreas que en esta crisis resultan claves porque se encuentran en el centro del desplome financiero, como lo son el mercado inmobiliario y los mercados crediticios.

No hace falta decir que el dinero utilizado por la mafia para sus “inversiones” no provienen de operaciones o transacciones bienhabidas, sino que son el resultante de toda una vida de extorsión, secuestros, crímenes por encargo, tráfico de armas y drogas y todas aquellas actividades que lamentablemente en ningún lugar del mundo tributan impuestos al fisco, además de representar lo más bajo e indeseable del alma humana.

Pero así son las cosas en un mundo que está totalmente “patas para arriba”, y al cual esta crisis global por la que atraviesa no ayuda a ponerse de pie.

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