Uribe salió de gira para lograr consenso por su acuerdo con los Estados Unidos

En estos tiempos de graves crisis económicas y sociales, muchas veces se reflotan acuerdos que por el momento estaban “dormidos”, y no se sabe si esto ocurre porque es el momento político correcto para hacerlo, o si las necesidades de un país en determinadas circunstancias hacen que deban cerrarse tratados de cooperación que quizás no estaban previstos al menos por ahora.

Es el caso de lo que ocurre con Colombia, cuyo presidente Álvaro Uribe decidió permitir el uso de bases militares colombianas por parte de los Estados Unidos, despertando incredulidad y recelo en la mayoría de los países de la región latinoamericana.

Ahora Uribe comenzó hace pocos días un largo peregrinar por las naciones de Latinoamérica para explicar los alcances de esa medida de colaboración con el gobierno de Barack Obama e intentar convencer a sus pares latinoamericanos del nulo riesgo que esta representa para la región.

El presidente colombiano va a reunirse a lo largo de esta gira con Alan García de Perú, Michelle Bachelet de Chile, Lula Da Silva de Brasil, Fernando Lugo de Paraguay, Cristina Fernández de Argentina y Tabaré Vázquez de Uruguay.

Son recordadas en Latinoamérica las no muy felices “intervenciones” que los estadounidenses tuvieron en épocas pasadas en asuntos internos de los países bajo el pretexto de ayudar a restaurar el orden democrático y la estabilidad económica. Ahora la presencia de bases militares norteamericanas en Colombia, además de otras varias que ya existe la seguridad que funcionan en lo más profundo de las selvas brasileñas y ecuatoriales, no despiertan demasiada confianza entre los pueblos sudamericanos.

En su visita a la Argentina, y aunque la versión oficial indica que Uribe no habló del tema con la presidente Cristina Fernández, las dudas que se generan al respecto son muchas, ya que el gobierno argentino manifestó desde un principio su disconformidad con este acuerdo bilateral entre Colombia y la administración Obama, al igual que lo declaró Lula Da Silva al ser consultado.

Horas antes, la presidente Bachelet había manifestado su “respeto” por el acuerdo militar negociado entre ambos países, poniendo énfasis en el hecho de la soberanía de cada país para negociar sus conveniencias, siempre y cuando éstas no interfieran las relaciones multilaterales del resto de los países y la “seguridad continental”.

La opinión del resto de los países que visitó Uribe es muy similar: todos respetan las decisiones autónomas de Colombia pero informan que no permitirán que potencias extranjeras se inmiscuyan en los problemas internos de la región, de cara a las experiencias del pasado.

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