Los astilleros españoles están inmersos en el centro de la crisis

La demanda para la construcción de nuevos barcos en los astilleros de España sufrió desde el comienzo de la crisis económica global una caída sin precedentes en la industria naval española.

Hace ya un año que prácticamente no se firman pedidos para la construcción de nuevos barcos y el movimiento económico de la industria naval, que hace doce meses estaba estimado en 6.000 millones de euros, y que le daba trabajo a más de 10.000 personas, hoy se contrajo más de 1.000 millones por la caída abrupta de las embarcaciones puestas a navegar en los últimos meses.

De cualquier forma, según las afirmaciones del presidente del Cluster del Naval Gallego, José Domínguez, el trabajo todavía sigue existiendo a consecuencia de la expansión que la industria tuvo durante los años 2.006 y 2.007, lo que hace que haya en la actualidad algunos barcos en proceso de construcción. Pero de nuevos contratos, ni hablar.

Dice Domínguez que obviamente la industria naval está afectada por la crisis, sobre todo en el segmento de las embarcaciones offshore, ya que son barcos muy complejos, caros, con un alto valor de mano de obra añadido, por lo cual desde el segundo semestre del año pasado el movimiento contractual para este tipo de embarcaciones fue literalmente nulo.

Opina Domínguez que la reactivación de la demanda podría venir de la mano del precio del crudo, porque según su experiencia, a partir de los 80 dólares por barril el acarreo de crudo comienza a ser nuevamente rentable, y entonces las compañías volverían e encargar nuevas embarcaciones para sus flotas.

De no reactivarse por el lado del petróleo, calcula que para el 2.011 los contratos existentes habrán finalizado, y si no se producen nuevas contrataciones para el armado de buques, para ese entonces la industria naval española quedaría sin trabajo, dejando un tendal de parados y altísimos niveles de desempleo.

Los principales astilleros españoles, como Vulcano, Barreras, Freire, Armas y algunos otros, tienen trabajo “asegurado”, aunque en niveles inferiores a los normales, por aproximadamente un año y medio o dos más cuanto mucho.

Es por eso que la aparición de nuevos contratos, que deberían venir de la mano de una reactivación económica a nivel global, son imprescindibles para la supervivencia de una tradicional e importantísima industria española.

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