Según Mariano Rajoy, Zapatero no está actuando bien con la ayuda a los parados ni con la crisis global

De acuerdo a lo que piensa Mariano Rajoy, el presidente del PP, el Gobierno encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero ha creado un gran estado de engaño y confusión a los ciudadanos con el anuncio de la ayuda de 420 euros a los parados que hayan terminado con sus prestaciones.

Rajoy dice que estos 420 euros sólo beneficiarán a los que se encuentren en esta situación desde el 1º de Agosto y no a todos los que la estén padeciendo desde antes de esa fecha, con lo cual se creó una falsa expectativa que a nadie beneficia.

Rajoy asegura que el Gobierno dejó que se esparciese la creencia de que todos los parados iban a cobrar esta ayuda económica, pero finalmente afectará a un reducido número de beneficiarios que cumplan una serie muy exigente de requisitos.

De esta forma, lo único seguro de todo esto es que se está en presencia de un nuevo engaño, que para peor influye directamente en los que en estos momentos son los sectores más afectados y necesitados de la sociedad.

Rajoy tampoco se privó de comentar que el presidente del Gobierno es el responsable de la ruptura del diálogo social, tan importante en momentos en que España todavía no ha logrado salir de la crisis global, de la cual parece que otras naciones de la Eurozona ya encontraron la famosa “luz al final del túnel”.

Según Rajoy, después de una “curiosa cena” en La Moncloa, en la que Rodríguez Zapatero reunió a los agentes sociales, se dieron por terminadas las negociaciones para lograr una salida digna y conjunta a los graves problemas de empleo que se viven en el país.

Para Rajoy, la tardanza inusual que está experimentando España para salir de la crisis económica global que afecta a buena parte del mundo desde hace más de un año, mientras otras economías de la región como Alemania y Francia ya pudieron salir de la recesión, se debe fundamentalmente a errores internos que no son causados básicamente por la crisis internacional, sino en lo que él llama una crisis castiza, que exige decisiones más propias de los españoles y no globales, con reformas de fondo al sistema económico y político de España.

Mientras que el gran endeudamiento de familias y empresas españolas no encuentre una salida por parte de las autoridades, el panorama español no variará sustancialmente y la salida de la crisis será mucho más lenta y difícil que en muchos países de la Unión Europea.

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