Debido a la caída de impuestos, los salarios de los trabajadores ganan importancia en el PIB español

Los famosos “brotes verdes” pregonados por la administración de Barack Obama no aparecen en la mayoría de los lados. Tampoco lo hacen en el Producto Interior Bruto (PIB) de España.

Será por eso que la economía española retrocedió algo más del 4% en el segundo trimestre del 2.009 con respecto a igual período del 2.008.

La “tarta” de la riqueza para repartir es cada vez más chica, pero aún así al momento del reparto aquellos que dependen de un salario ganaron un poco en cuanto al tamaño que les corresponde.

Con respecto al trimestre anterior, las rentas de los asalariados subió casi 1%, ubicándose prácticamente en el 50% del conjunto de la economía española. ¿Cómo puede ser esto posible?

Pues resulta que aún en medio de esta gran destrucción de empleos actual, el paro afectó sobre todo a aquellos trabajadores con ingresos más bajos, y además la mayor parte de la crisis global cayó sobre los ingresos fiscales.

Es sabido y muy bien comprendido por los especialistas que la tarta de la riqueza española se divide entre tres grandes trozos: salarios de los trabajadores, recaudación fiscal y beneficios empresariales.

Entonces, a pesar de que el total cayó un 4,2% con respecto al de hace 1 año, la porción de cada uno de los sectores también varió. Ahora el 49,1% queda en manos de los trabajadores, el 43,1% en manos de los empresarios y tan solo el 7,3% va para los impuestos indirectos y especiales.

Las dos primeras porciones crecieron cerca de 1% con respecto al 2.008, y esos porcentajes van en detrimento de los impuestos indirectos, los grandes perdedores de esta crisis.

Jordi Galí, un conocido catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, nos dice que la explicación tiene que ver con el llamado salario real.

“El peso de los salarios se saca de tres vertientes: salario real, empleo y PIB real. Si todos ellos caen, la cifra salarial empeora, pero si el salario real no se reduce, y de hecho no lo hizo, la cifra logra mantenerse a flote”, explica Galí.

Concretamente, gracias a la deflación y a que la destrucción de empleo afectó a los peor remunerados, se logró lo que en medio de la crisis parecería imposible de lograr, que la remuneración media por asalariado haya crecido 0,3% en el último trimestre.

Cosas de esta crisis que en muchos aspectos no encuentra una explicación lógica para su desenvolvimiento.

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