En el FMI no quieren que se acaben las medidas de estímulo mientras el empleo no se recupere

Dominique Strauss-Kahn, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), afirmó hace unos días durante una reunión que se celebró en el Bundesbank de Alemania que las medidas de estímulo que se pusieron en práctica para combatir la crisis económica que todavía presenta batalla en la Eurozona y en muchos otros países del mundo, deben a su juicio ser retiradas “sólo cuando la recuperación se haya producido completamente, la crisis esté definitivamente vencida y el flagelo del desempleo quede atrás”.

Según su experimentada forma de ver las cosas relativas a la marcha de la economía, Strauss-Kahn dijo observar una renovada estabilidad pero se abstuvo de hacer vaticinios acerca de la fecha de la total recuperación económica global e insistió en la imperiosa necesidad de continuar con la política de apoyo al sistema.

Está convencido de que lenta y dificultosamente la economía mundial está saliendo de “la crisis más grave desde al menos la posguerra”, pero aseguró que si la recuperación económica no va acompañada de una mejora tanto o más importante que la primera desde el punto de vista social, haciendo hincapié en el plano del empleo, se correrán riesgos que probablemente se transformen en realidades inmanejables para los países en los que el índice de parados pueda desestabilizar el orden en todos los sentidos.

El pope del FMI está muy preocupado por los costes económicos y sociales de un desempleo sin control, que de no tomarse las medidas de estímulo que él tanto pregona pueden persistir incluso cuando todos los parámetros financieros se estabilicen y la parte estrictamente económica de la crisis global haya quedado atrás.

Otro tema que preocupa a Strauss- Kahn es el temor de que la cautela que seguramente tendrán los gobiernos en las decisiones de todo tipo después de la crisis puedan inducirlos a cometer “errores de criterio” que no los hagan actuar como el presente de la situación en ese momento lo requiera.

La coordinación de las políticas internacionales será de una importancia probablemente nunca antes vista puesto que una mirada global sobre la marcha de las acciones tendientes a recuperar el sistema hará que posibles y lógicos errores “de método” de los gobiernos puedan ser corregidos por el accionar del conjunto de las naciones de la región en cuestión, cuando no de reuniones de los organismos internacionales como el que él mismo preside.

En definitiva, Strauss-Kahn manifestó claramente no creer en este difícil trance por el que atraviesa casi todo el mundo en salvaciones unilaterales y milagrosas, sino en una salida del problema grupal y consensuada.

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