Gracias a presal, Brasil se colocó octavo en reservas de crudo en el mundo

Brasil encontró hace no mucho tiempo gigantescas reservas de petróleo en una región conocida como presal. Estas reservas permitirán que el país ascienda desde el actual décimosexto lugar que ocupa hasta el octavo en la lista de las naciones con mayores reservas de petróleo en todo el mundo.

El presidente brasileño Lula Da Silva, pese a las protestas de la oposición, mantiene el carácter de urgente con que envió al Congreso el marco regulatorio para la explotación del mundialmente requerido hidrocarburo en esa nueva área, de reservas todavía no totalmente determinadas pero que se estima son miles de millones de toneladas de crudo.

El titular de la compañía estatal Empresa de Pesquisa Energética (EPE) de Brasil, Mauricio Tomalsquim, expresó que “por la expectativa creada, y teniendo en cuenta los cálculos más conservadores posibles, seguramente Brasil tendrá las octavas mayores reservas certificadas en el mundo”.

En la actualidad el gigante de Latinoamérica cuenta con cerca de 14.000 millones de barriles de reservas, que con apenas las áreas del presal que ya fueron dadas en concesión ascenderán a 80.000 millones de barriles.

Pero el panorama y el horizonte de exploración de esa nueva zona de yacimientos de hidrocarburos que se encuentra en aguas muy profundas del Océano Atlántico, entre los 5.000 y 7.000 metros de profundidad, puede llevar las reservas brasileñas a cifras nunca antes vistas probablemente en ningún lugar del mundo.

Es obvio que estas magníficas noticias no contribuirán a la solución de los problemas inmediatos que atraviesa Brasil por efectos de la crisis global, pero de cara al futuro no hay dudas de que el panorama de la economía brasileña en los próximos diez o veinte años va a cambiar radicalmente en tanto y en cuanto este nuevo emprendimiento se encare con la seriedad que requiere la importancia del descubrimiento y se pongan en marcha los planes de exploración y explotación por los que tanto insiste el presidente Da Silva.

Brasil ya es en la actualidad autosuficiente en materia energética, por lo que se puede suponer con un mínimo margen de error que todo este nuevo petróleo que pueda obtenerse, una cantidad verdaderamente inimaginable, se pueda exportar con los consecuentes beneficios para la economía brasileña.

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