En España se prevé ingresar el año próximo más de un 20% más a pesar de la caída en la actividad

Las cuentas públicas de la mayoría de los países inmersos en esta crisis global no dejan de ser un dolor de cabeza. Y ya no solamente las del corriente año, sino que preocupa mucho a las autoridades del área económica los números para el año próximo.

En España, aunque al parecer menos que en el 2.009, los índices económicos volverán a caer, al igual que el empleo.

Pero una vez más el optimismo de José Luis Rodríguez Zapatero ha planeado ingresar en las arcas públicas casi 122.000 millones de euros, lo que significaría un 21% más que en la previsión del cierre del ejercicio del 2.009, aún tras la cesión de impuestos a comunidades y ayuntamientos.

Estos números al menos susceptibles de ser puestos en tela de juicio no impidieron a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, a calificarlos de “realistas” en la rueda de prensa que se celebró al concluir la última sesión del Consejo de Ministros hace muy pocos días.

De cualquier forma, el pronosticado y deseado por las autoridades aumento de los ingresos no será suficiente para compensar los gastos originados para el propio gobierno, que se estima llegarán a los 185.000 millones de euros, que representan un 3,9% menos que en el corriente año pero que de cualquier manera supondrán un déficit para las arcas oficiales de alrededor del 5,4%, lo cual disminuye un 0,3% las previsiones que se habían hecho en julio pasado.

Por su parte, la vicepresidenta segunda y actual ministra de economía Elena Salgado estimó que este año las cuentas públicas se cerrarán con un saldo hacia abajo cercano al 10% del PIB para todo el conjunto de las administraciones públicas españolas.

Para lograr las esperadas cifras de crecimiento que pregona el jefe del gobierno español, Zapatero confía en una subida generalizada de impuestos que podrían dejar el año próximo en las arcas públicas un aporte de 6.500 millones de euros en términos de caja, mientras que los restantes 10.950 prometidos por la administración central llegarían recién en el 2.011.

Salgado habló de medidas que según ella restaron ingresos este año pero que en el 2.010 no tendrán impacto en las cuentas públicas, como por ejemplo los adelantos en las devoluciones del IVA, que durante este año fueron mensuales y no trimestrales como tradicionalmente se llevó siempre a cabo.

En los papeles todo podría funcionar. Habrá que esperar y ver qué es lo que sucede con la economía real de los españoles el año entrante.

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