El presupuesto de España para el 2.010 se reduce a un tercio en cuanto a estímulos de reactivación económica

Los presupuestos que los gobiernos presentan para los ejercicios de los años venideros conforman ante todo una cabal expresión de deseos de los gobernantes en cuanto a la marcha de la economía.

Y en tiempos de crisis económica global todavía presente, esos presupuestos tienen como mínimo un amplio margen de error en cuanto a la posibilidad de llevarlos a cabo tal cual la letra escrita.
Recién en el “campo de batalla” se verá el éxito o no del emprendimiento.

El presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó que en las cuentas del Estado que se presentaron hace apenas unos días para el año entrante caben perfectamente la consolidación fiscal y los impulsos fiscales extraordinarios.

Esto significa, a poco que se analice la situación, deberán disminuirse muchas partidas asignadas para este 2.009 si se quiere cumplir con todo lo planeado.

La consolidación fiscal y los impulsos fiscales son dos caminos contrapuestos que pueden llevar al déficit en el 2.010 al 8% del PIB, cuando el Gobierno ya está tratando ahora de frenarlo de todas las formas posibles.

Según el Director de Economía de Analistas Financieros Internacionales, José Antonio Herce, el rotundo fracaso de las cuentas de este año, que presentó en su momento el anterior vicepresidente económico Pedro Solbes habilita a entendidos y a la población española en general a cuando menos desconfiar de los nuevos números para el año próximo.

Para Laura de Pablos, profesora de Hacienda Pública de la Universidad Complutense, el del año próximo es un presupuesto “extraordinariamente complicado”, partiendo de la base del descalabro en todos los aspectos económicos del presente año.

Es el propio Gobierno el que afirma que a fines del 2.009 las recaudaciones de impuestos en todo el territorio español quedará al menos unos 45.000 millones de euros por debajo de lo estimado en el presupuesto oficial que para este año elaboró Solbes.

Simultáneamente, la subida de las prestaciones por desempleo, los nuevos fondos para la financiación autónoma y algún otro gasto que siempre aparece elevarán el gasto no financiero del Estado en 35.000 millones de euros por encima de lo previsto en los límites presupuestarios.

El economista Juan Rubio-Ramírez sintetiza el actual estado de las cosas al afirmar que “España vivió un sueño dorado con unos superávit que nos hicieron creer que la situación estructural de las cuentas públicas estaban bajo control. Esto no es así, y ahora el Gobierno deberá poner los pies sobre la tierra y ver de qué modo se pueden solucionar o al menos morigerar los efectos de este gran déficit fiscal”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies