¿Estados Unidos dio por terminada su lucha contra la crisis?

En los Estados Unidos comienza a notarse a pesar de los embates del desempleo una sensación generalizada de que lo peor ya pasó, de que la recesión es sólo un pésimo recuerdo del pasado.

En Wal Street las cosas de a poco se van reacomodando, y los vaivenes accionarios no difieren demasiado de cualquier época pre crisis económica global. Los popes de la economía están cada vez más propensos a efectuar declaraciones del tipo “misión cumplida” en la lucha contra la crisis que azota al mundo desde hace bastante más de un año.

Son cada vez más las voces que se escuchan haciendo hincapié en dejar lentamente de lado el plan de estímulos económicos para volver a centrar los esfuerzos en el déficit presupuestario, de por sí muy grande y preocupante.

Parece haber llegado la hora de que todos se pongan de acuerdo en que gastar dinero en abundancia ahora es sinónimo de una situación económica más fortalecida a mediano y largo plazo.

Los estadounidenses se convencieron lentamente que la Reserva Federal y la administración de Barack Obama en general en verdad apartaron al país y al mundo todo del “borde del precipicio”, como tan pomposamente lo anunciaron no hace mucho las autoridades.

Christina Romer, la presidenta del Consejo de Asesores Económicos del presidente de los Estados Unidos, no deja de repetir esta frase a cada momento y es muy probable que esté convencida de que es realmente cierta.

Nadie recuerda ya que fueron los Estados Unidos los únicos causantes de esta debacle económica mundial. Lo único que importa es que una vez más, “el país de la libertad y las garantías y oportunidades para todos” han sido el ejército de los buenos que salvó al mundo de las aviesas intenciones de los malos.

Romer sonríe con cierta displicencia cuando se le pregunta acerca de si esta crisis pudo o todavía puede desembocar en una nueva Gran Depresión.

Sólo contesta que la política expansionista de este gobierno hizo lo que tenía que hacer para que esto no sucediera ni remotamente, cuando no hace muchos meses atrás era la principal preocupación de todo el equipo económico de la Casa Blanca.

A pesar de Romer, todo indica que a menos que el gobierno haga algo urgente con el tema del empleo, la situación seguirá siendo crítica por varios años.

No es posible cambiar radicalmente de un día para otro el esquema de juego en una sociedad en donde actualmente hay seis veces más personas en el paro que puestos laborales disponibles.

Pero parecería ser que para el “Tío Sam” nada es imposible, y según sus dirigentes el mercado laboral se va a estabilizar a corto plazo.

Veremos…

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