Las Cajas españolas siguen fusionándose aunque sea en negocios no fundamentales

Las Cajas Navarra (CAN) y Canarias suscribieron un acuerdo para unir a partir de ahora los negocios no principales, de cara a una mejor operatividad en estos tiempos difíciles de crisis económica.

Estos negocios no principales involucran a la Banca mayorista, los seguros, la cartera industrial y los fondos de inversión.

Además se fusionarán alrededor de 100 oficinas, que representan el 16% del total. Esta nueva red va a tener su marca propia que se denominará Banca Cívica, y contará con todos los adelantos que aseguren sus subsistencia en los distintos sectores.

Se habló en un principio de una fusión total de ambas Cajas, aunque luego de una larga serie de reuniones el acuerdo al que se arribó fue bastante más limitado en cuanto a los alcances de la operación.

Fuera del acuerdo quedaron más del 80% de la red actual de oficinas de ambas instituciones, que son las que se encuentran en las zonas de origen y mayor influencia de las dos entidades.

Todavía está en los primeros pasos la valoración económica de la operación, por lo que aún no puede hablarse del tamaño final que tendrá esta operación de fusión parcial.

Lo importante para las autoridades de ambas Cajas es optimizar el funcionamiento de las mismas, tratando de aunar esfuerzos en la lucha contra la crisis global y de cara a un futuro que todos esperan como más promisorio.

La CAN se quedará con sus oficinas de Navarra, País Vasco, Aragón y La Rioja, lo que representa un total de 282 sucursales. Por su parte, la Caja Canarias aporta las 240 oficinas de las islas y otras 10 que están fuera de la región de origen.

Desde el punto de vista legal, las dos Cajas mantendrán su personería jurídica y sus respectivos andamiajes de gobierno en sus áreas de origen.

La nueva unión fue firmada por el presidente de Caja Canarias, Álvaro Arvelo y el director general de Caja Navarra, Enrique Goñi.

La operación realizada no va a pedir dinero al Fondo de Reestructuración (FROB), y de acuerdo a las primeras decisiones estará abierta a la posibilidad de nuevas incorporaciones.

La nueva fusión espera potenciar el modelo de Banca Cívica como una forma de crecimiento grupal, tratándose de un sistema en el que los clientes son los que deciden cómo repartir la obra social y tienen un control acabado del dinero que están movilizando con sus elecciones.

El Banco de España valoró en un principio en forma positiva esta fusión, y quedó a la espera de los avances que se vayan produciendo luego de las reuniones de los directivos de ambas instituciones.

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