El bloqueo a Cuba le sigue generando grandes pérdidas, como en el caso de los transportes

Desde hace casi medio siglo Cuba sufre el bloqueo económico que le impuso en su momento Estados Unidos.

Y en estas épocas de crisis global las consecuencias de ese bloqueo se magnifican y ponen al ya castigado pueblo cubano en una situación todavía más preocupante.

En el transcurso del último año la isla caribeña perdió casi 360 millones de dólares en el sistema de transporte, según datos que difundió en estos días el diario oficial “Granma”.

Aproximadamente 15 millones de dólares son las pérdidas derivadas del sistema ferroviario de Cuba, que no ha podido por el bloqueo y la crisis en sí comprar en el exterior los repuestos necesarios para mantener en funcionamiento 80 locomotoras de origen estadounidense que progresivamente dejaron de prestar servicios por diversas fallas.

Estos datos corresponden al período que abarca desde marzo del año anterior hasta abril de este año, de acuerdo a declaraciones del Viceministro de Transportes, Antonio Puentes, y el Director encargado de la Empresa Talleres Ferroviarios Cubanos, Camilo Chávez.

Por el bloqueo, Cuba no puede comprar los repuestos directamente a los Estados Unidos, y entonces debe hacerlo a través de terceros países que actúan como intermediarios y obviamente dejan a Cuba en condiciones económicas bastante más desfavorables por el encarecimiento del coste de esos repuestos.

Los trenes cubanos tienen un período de funcionamiento promedio de 40 años, y necesitan mantenimiento cada vez más frecuente. En estos meses sólo 59 unidades están prestando servicios, mientras que 21 trenes están “dados de baja” a la espera de poder conseguir los repuestos para poder repararlos y poner otra vez en actividad.

Algunos repuestos de los más simples están comenzando a ser fabricados en talleres cubanos por ingenieros considerados innovadores, pero como en todos los nuevos emprendimientos, queda mucho por perfeccionar y por ahora son más los fracasos en cuanto a la duración de las reparaciones que los éxitos conseguidos.

De cualquier forma los avances están muy acotados, porque otras piezas electrónicas también imprescindibles para muchas reparaciones no pueden ser fabricadas en Cuba por falta de insumos, y entonces todo llega hasta allí y se queda estancado sin poder completar la puesta en marcha nuevamente del material rodante.

El cóctel entre crisis global y bloqueo para Cuba se transformó en algo “explosivo” que está haciendo las cosas cada vez más difíciles para la administración de Raúl Castro.

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