El dólar cae y la economía europea entra en pánico

Hace no más de un par de días el euro superó la barrera de los 1,5 dólares, alcanzando el máximo en más de un año.

El hecho de haber quebrado este “límite psicológico” logró activar todas las alarmas existentes en la economía de los países de la UE y de la Eurozona en particular, ya que se agravó el temor existente de que las variaciones en el cambio entre ambas divisas no quede allí y siga castigando las exportaciones de la región.

La moneda de los Estados Unidos muestra desde el comienzo de esta crisis económica global una debilidad que no logra revertirse y actualmente es quizás la amenaza más concreta ante el leve aumento de confianza en la recuperación que están mostrando los mercados europeos.

Tanto el petróleo como el oro alcanzaron máximos no vistos en el último año y confirman el nerviosismo de los mercados europeos ante la caída por ahora sin piso de la divisa norteamericana.

Un analista del Bank of New York Mellon le explicaba hace un par de días a Bloomberg que más allá del obvio problema del desmoronamiento del valor del dólar, es tanto o más preocupante el impacto psicológico que la barrera de 1,5 dólares por euro causa en todos los negocios de la balanza comercial entre los Estados Unidos y el bloque europeo.

Pero todos los grandes analistas pronostican valores en el corto plazo que no hacen sino ensombrecer el panorama. Goldman Sachs asegura que el euro se va a acercar con inesperada rapidez a los 1,6 dólares, lo que sería el valor máximo desde que existe la moneda común europea, hace más de diez años.

Por su parte Merrill Lynch pronostica que la fragilidad del dólar durará meses en el mejor de los casos, pero cree que una crisis de la moneda estadounidense no es viable, al menos por el momento.

El “billete verde” ya cedió 20% con respecto al euro en seis meses, y nada hace pensar que la tendencia cambie en el corto plazo.
Esta depreciación del dólar tiene consecuencias devastadoras para la economía europea. Los cálculos más optimistas del Banco Central Europeo consideran que cada 10% de pérdida de valor de la moneda norteamericana representan una caída de medio punto en el ya castigado PIB europeo, si la situación se mantiene al menos un año.

Ahora Europa debe sumar a su ya muy difícil situación una constante mirada de preocupación hacia la otra orilla del Atlántico, para ver cómo evoluciona la economía de los Estados Unidos y su moneda.

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