En México el Parlamento corre contra el reloj para aprobar las reformas fiscales

El Parlamento mexicano, en particular su Cámara de Diputados, está lanzado a la aprobación de un paquete de medidas en el marco de una reforma fiscal propuesta por el Gobierno.

El último miércoles aprobó incrementos en varios impuestos que ayudarán al ejecutivo en su lucha contra la situación originada por la crisis económica global.

Sin embargo rechazó un nuevo tributo a bienes y servicios que era considerado clave para las aspiraciones presupuestarias del gobierno de Felipe Calderón.

Se acordó subir el Impuesto al Valor Agregado al 16%, con un incremento del 1%, y el Impuesto sobre la Renta un 2% para llevarlo al 30% a partir del 2.010.

Las agencias internacionales de calificación advirtieron que México debe reducir su dependencia del petróleo y su déficit en las finanzas públicas, y las autoridades mexicanas dudaban si estas nuevas medidas serían suficientes para evitar que estas agencias rebajaran la calificación soberana del país.

El gobierno esperaba que el paquete de medidas enviadas al Congreso pudiese subir hasta los 175.000 millones de pesos la recaudación, pero las últimas cifras que se calculan estiman que con las medidas que se aprobaron la recaudación en el año próximo rondará los 115.000 millones.

El tema del petróleo es crucial para la economía mexicana. El diputado oficialista Luis Enrique Mercado declaró con evidente preocupación que “a la caída internacional del precio del crudo debemos sumarle el hecho de que el petróleo es un recurso natural que se nos está terminando y debemos comenzar a buscar la forma de reemplazar esos ingresos por otros recursos propios que puedan suplantar tamaña pérdida”.

El presidente Calderón afirmó el pasado martes que la economía de la segunda potencia de Latinoamérica estaba comenzando a mejorar, y que esperaba que las cifras oficiales correspondientes al tercer trimestre superarían en al menos un 3% a las del segundo trimestre de este año, con las consiguientes evidencias de una franca y duradera recuperación.

Pero el Poder Legislativo le jugó una mala pasada a Calderón, ya que éste quería que se aprobase un llamado “impuesto contra la pobreza” con el que esperaba recaudar unos 70.000 millones de pesos y era la base de la reforma fiscal, pero finalmente en la votación parlamentaria dicho impuesto no fue aprobado, lo que se tradujo como un duro traspié a las aspiraciones del Poder Ejecutivo.

Ahora se espera la intervención del Senado para ver si las cosas quedan como están o se producen nuevos cambios en los planes económicos mexicanos.

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