El próximo gobierno de Alemania tiene serias dudas acerca de cómo equilibrará sus cuentas

Wolfgang Schäuble, el democristiano que fue designado ministro de Hacienda del próximo gobierno de Alemania, expresó a la prensa de su país que cree que es una “utopía” creer que en los próximos cuatro años se van a poder equilibrar las cuentas públicas de su país, como consecuencia lógica de los “desastres financieros” que se produjeron por la crisis económica global que afectó y todavía sigue afectando a buena parte del mundo.

El todavía ministro del interior de la administración de Ángela Merkel aseguró que la deuda pública alemana es exorbitante, puesto que supera el 80% del PIB de su país, y esa cifra impedirá por mucho que se intente solucionarlo un equilibrio fiscal y presupuestario hasta por lo menos las próximas elecciones federales que se llevarán a cabo en el año 2.013.

Al mismo tiempo que los nuevos socios de la canciller Merkel, los liberales del FDP, aprobaban casi unánimemente el contrato de coalición que se presentó apenas el pasado Sábado, Schäuble le hacía honor a su fama de político poco propenso a endulzar sus declaraciones, y hablaba entusiastamente de la futura rebaja fiscal en su país, a pesar del tremendo déficit en las cuentas públicas por el que atraviesa Alemania.

De acuerdo al pensamiento del futuro ministro de Hacienda alemán, la austeridad presupuestaria y la solución a los problemas de la deuda pública quedarán para cuando la crisis económica esté superada, porque según sus propias palabras “de momento estamos inmersos en ella”.

Schäuble es un ferviente defensor de las políticas anticíclicas del futuro gobierno y de la rebaja de impuestos de alrededor de 24.000 millones de euros por año que se propone llevar adelante. Cree firmemente que se necesitan impulsos y ayudas para frenar la recesión lo antes posible, al contrario de lo que está haciendo, por ejemplo, España bajo la batuta de José Luis Rodríguez Zapatero, que aprobó recientemente una subida de impuestos con la que se intenta sanear las cuentas públicas en el 2.010.

Schäuble va a asumir esta semana el ministerio más complicado del nuevo gobierno de coalición, ya que entre otras cosas tendrá que ver cómo hará Alemania para hacer frente a una deuda que para el 2.013 alcanzará los 2 billones de euros.

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