El peso mexicano en medio de los vaivenes de la crisis

El peso mexicano se mantuvo en un nivel de estabilidad frente al dólar más que aceptable durante varios años. Pero en el 2.008 y como consecuencia de la crisis económica global que afectó a buena parte del mundo y en gran medida a México, sufrió un retroceso en su cotización que llegó a una devaluación frente a la divisa de los Estados Unidos del 49%, llegando a alcanzar los 15,56 pesos por dólar en marzo del 2.009.

A partir de ese momento, se recuperó con el transcurso de los meses un 16%, encontrándose en la actualidad en una paridad de alrededor de 13 pesos por dólar, según la cotización brindada por la consultora Merrill Lynch.

En medio de estos vaivenes de inestabilidad cambiaria, las autoridades mexicanas pusieron en práctica varias medidas para tratar de mantener la estabilidad financiera.

Se instruyeron mecanismos de intervención estatal para equilibrar el tipo de cambio, los que habían dejado de usarse luego de la crisis que se conoció como “crisis del tequila”.

Estos mecanismos de intervención estatal hicieron que desde octubre del año pasado el Banco Central de México haya tenido que usar cerca de 31.000 millones de dólares para mantener a la moneda estadounidense en un nivel aceptable y evitar que se disparara hasta cifras difíciles de manejar.

Por otro lado, el gobierno aseguró las reservas internacionales mediante líneas de crédito con el FMI y la Reserva Federal de Estados Unidos.

En las últimas semanas el peso mexicano evidenció alguna leve señal de estabilización, pero mantiene su retraso con respecto a las principales monedas de Latinoamérica.

En lo macroeconómico, la depreciación de la moneda mexicana se nota sobre todo en la balanza comercial y en el proceso inflacionario.

La depreciación del peso ayudó parcialmente a compensar el efecto de una demanda externa de las exportaciones mexicanas debilitadas, especialmente las que se dirigen a los Estados Unidos, también sumido en una profunda crisis.

La debilidad del peso frente al dólar también ayudó a compensar el pronunciado declive en las remesas, que cayó un 13% desde inicios del 2.009 a la fecha. Desde el exterior se envían menos dólares, pero éstos convertidos a la moneda mexicana siguen siendo una fuente importante de ingresos para las familias vernáculas.

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