El petróleo y sus efectos contrarios en las economías de México y Brasil

El petróleo es un bien de incalculable valor para las naciones que lo poseen y sirve como ejemplo para mostrar los distintos caminos que tomaron las dos economías más grandes de Latinoamérica: México y Brasil.

Por un lado México está agotando sus reservas ya comprobadas de petróleo ya que está extrayendo más crudo que ningún otro país de América Latina, Venezuela incluida. Estos datos provienen del último informe “Reseña Estadística de la Energía Mundial”.

Brasil, en contrapartida,siempre hizo apuestas por aumentar progresivamente sus reservas. Ya en 2.007, y sin tener en cuenta los barriles de reserva de Venezuela (por lejos los mayores depósitos de petróleo de la región, con casi 100.000 millones de barriles), tenía en sus depósitos 12.600 millones de barriles, frente a los 12.200 de México.

La mexicana Cantarell, la más grande de México y una de las principales destilerías del mundo, viene disminuyendo su producción desde el año 2.003, cuando junto con Petróleos Mexicanos extraían en la Bahía de Campeche 2,1 millones de barriles de crudo diarios.
En el mes de Junio de este año, este mismo campo petrolero rendía 605.000 barriles por día, es decir casi la tercera parte de hace 6 años atrás.

Ya ni siquiera es el campo más grande de México, puesto que fue superado en enero del 2.009 por su vecino Ku-Maloob-Zaap.

El petróleo financió el año pasado casi el 40% del presupuesto del gobierno de México, pero el ministro de Hacienda Agustín Carstens ya informó al comité de energía del Senado que el país se enfrenta al mayor shock fiscal de las tres últimas décadas, debido casi exclusivamente a la caída en la producción petrolera.

En Brasil la situación es muy distinta. El país se autoabastece de petróleo desde hace ya varios años, y en el mundo lidera la producción de energías alternativas.

Petrobrás, la empresa estatal de la administración de Lula Da Silva, viene aumentando su producción desde hace muchos meses, y prevé alcanzar su objetivo de producir 2,05 millones de barriles por día antes de que termine el 2.009.

El nuevo yacimiento de Tupi, que se descubrió en el 2.007 en el lecho del océano Atlántico bajo una espesa capa de sal, demuestra la preocupación brasileña por invertir en busca de nuevas fuentes de crudo, y los estudios preliminares demuestran que podría tratarse de uno de los tres depósitos más grandes del mundo.

Petrobrás espera duplicar su producción de gas y crudo al doble el año próximo, con la puesta en marcha de nuevos proyectos largamente estudiados.

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